En este post me gustaría tratar de algunos términos que, muchas veces, no quedan claros, ya que podemos encontrarlos en la literatura especializada con diferentes y variadas acepciones, por lo que resulta un poco complicada su correcta interpretación y, en concreto, me refiero a currículo, curso y programa.

Según Stern (1983), el término currículo se entiende como: 1. plan de estudios de una determinada institución o sistema educativo y así se dice, por ejemplo,  currículo escolar, currículo universitario; 2. el contenido de una determinada asignatura y así se dice, por ejemplo, currículo de Letras, de Química; 3. el conjunto de factores que intervienen en el proceso de aprendizaje y enseñanza y que comprende desde materiales, exámenes, formación del profesorado hasta las medidas de naturaleza pedagógica relacionadas con el centro educativo o con el plan de estudios.

Tratando de dicho tema, García Santa-Cecilia (2000, p.13) considera el currículo según una acepción más amplia que la última mencionada. Ya por curso, con base en Hutchinson y Waters (1987, p.65) y Graves (1996), la autora entiende “una serie integrada de experiencias de enseñanza y aprendizaje, cuyo objetivo último es llevar a los alumnos a un particular estado de conocimiento”. Y como programa, con base en algunos autores (White, 1988; Graves, 1996), considera la especificación y ordenación del contenido de uno o diversos cursos. Así, el programa integra el curso y el curso el currículo.

Por lo tanto, de acuerdo con esa autora, el programa corresponde a la selección y gradación de los contenidos de enseñanza y, desde un punto de vista más dilatado, abarca la selección y gradación de actividades, materiales y experiencias de aprendizaje, es decir, lo que corresponde a la metodología. Pero García Santa-Cecilia (2000, p. 14) observa que, en el enfoque tradicional del diseño de cursos, es distinto el ámbito de la selección y organización de los contenidos del de la selección y organización de las actividades, experiencias de aprendizaje y materiales. En inglés, por ejemplo, se denomina syllabus al primer ámbito, y al segundo se considera que tiene que ver con la metodología.

Por último, hay que notar que el empleo de dichos términos en español resulta problemático. Así, el equivalente al syllabus sería programa, alternándose con programación, aunque en el primero se enfatice el resultado del proceso y en el último el proceso propiamente dicho. Con respecto a metodología, sería inapropiado para referirse a la selección y organización de actividades, ya que sería más adecuado hablar de método. Pero, debido al empleo especializado del término método en el área de la enseñanza de lenguas, se optó por metodología con el alcance más restringido que le confiere la perspectiva del diseño de cursos.

 

Para saber más sobre el tema:

GARCÍA SANTA-CECILIA, A. Cómo se diseña un curso de lengua extranjera. Madrid, Arco Libros, 2001.

GRAVES, K. Teachers as Couse Developers. Cambridge, Cambridge University Press, 1996.

HUTCHINSON, T.; A.WALTERS. English for Specific Purposes: A Learning Centered Approach, Cambridge, Cambridge University Press, 1987.

STERN, H. H. Fundamental Concepts of Language Teaching. Oxford, Oxford University Press, 1983.

WHITE, R.V. The ELT curriculum. Design, innovation and management, Oxford, Basil, Blackwell, 1988.