Ya se sabe: una imagen vale más que mil palabras. Por lo tanto, a medida que proliferan por doquier las imágenes y las pantallas, a medida que avanza el ruido visual, las palabras van perdiendo terreno, sufren miles y miles de bajas en todos los frentes, y va entrando en declive la vieja práctica de la descripción verbal. Con la frase “Quiero uno/a igual a este/a” y el dedo índice apuntando a una foto, se resuelven hoy en día infinidad de situaciones que habrían sido lingüísticamente bien complicadas sin el apoyo de la imagen. Para saber qué es un cerezo, muy posiblemente será de más ayuda el Google Imágenes que el diccionario de la RAE.

Sin embargo, la descripción no termina de desaparecer del todo, resiste en su reducto de utilidad, complementando a la imagen donde esta no alcanza y hablando de lo que no puede verse.

Esto ya justificaría de por sí continuar practicando la descripción en lengua extranjera (y en la materna), pero hoy quiero defender en particular la práctica de la descripción no práctica, el ejercicio lúdico y creativo de la descripción:

Describir exige detenerse para observar, y en nuestros tiempos modernos de velocidad desmadrada y continuo zapping mental, fijar la atención en cualquier cosa durante más de cinco minutos seguidos supone un alarde de concentración casi, casi oriental. Se trata de una forma anómala de mirar el mundo que está en el origen de la creación artística y científica. Entrenar la mirada lenta, por lo tanto, no beneficia apenas a la capacidad de describir, y puede resultar muy divertido.

A continuación, por niveles, algunas propuestas de ejercicios de descripción:

Nivel superior (C1):

  • Arranque una hoja de su cuaderno. Haga una bola con esta hoja. No la tire a la papelera. Esta vez no. Deje la bola arrugada sobre la mesa. Obsérvela con atención. Gírela sobre la mesa o entre sus dedos. Tenga en cuenta que su bola ha sido fruto del azar, y es única en el universo. Mire su bola como una obra de arte que pudiera exponerse en un museo. Acepte el siguiente desafío: durante quince minutos escriba un texto de al menos diez líneas explicando por qué su bola es diferente y qué le sugiere. ¿Cómo es exactamente? ¿A qué se parece? ¿Puede ser una metáfora de algo? ¿Alguien consigue ver el futuro a través de su bola de papel? Una vez terminado el texto, comparta oralmente sus impresiones en pequeños grupos de tres o cuatro personas.

Nivel Avanzado (B2):

  • Reúnanse en grupos de cuatro o cinco personas. Elijan un objeto que hayan traído a clase en sus estuches, carteras, bolsos o bolsillos (unas llaves, un paquete de caramelos, unas tijeras, etc.). A continuación, cada grupo dispone de veinte minutos para escribir cuarenta pequeñas frases con características del objeto elegido. Se aceptarán, y serán muy bienvenidas, características insólitas, poco evidentes (por ejemplo, las tijeras reflejan la luz). Se aceptarán, asimismo, características negativas (por ejemplo, las tijeras no son líquidas). Al final, sin decir cuál es su objeto, cada grupo irá leyendo sus características de una en una. ¿Cuántas características necesitan escuchar los otros grupos para adivinar de qué objeto se trata?

(Continúa en la próxima entrega)