En este post empiezo a tratar de lo que conocemos como distintas perspectivas en el campo de la enseñanza. En este sentido, me interesará analizar algunas de las principales perspectivas y reflexionar acerca de sus implicaciones en nuestra práctica. De ese modo, por un lado, hay que reconocer que la forma como se orienta la práctica tiene repercusiones en el modo como entendemos el proceso de enseñanza y aprendizaje, pero, por otro lado, resulta, muchas veces, de una tradición educacional que se mantiene tras años de existencia y que no siempre es evidente. Es decir, muchas de esas perspectivas, aunque se piense que sean retrógradas o que estén superadas, siguen presentes y no nos damos cuenta. Así, me parece relevante aclarar en qué consisten y cuáles son sus impactos en lo que atañe a nuestra práctica y cómo el conocimiento de esas perspectivas se integra al proceso de formación de profesores. Entre estas perspectivas, destaco la enseñanza como transmisión cultural y la enseñanza como entrenamiento de habilidades. En otros momentos trataré del modelo proceso y producto y de la perspectiva ecológica. Y, vale decir, lo haré teniendo en cuenta qué aportan a la formación del profesorado de lenguas como parte de su competencia profesional.

En cuanto a  la enseñanza como transmisión cultural, se enfatiza la relación  entre el medio y el sujeto en lo que se refiere al aprendizaje. El medio ejerce un enorme influjo en la construcción del conocimiento y es fundamental para que el sujeto logre su aprendizaje, lo que se comprueba en su base comportamentalista. Son importantes los materiales, contenidos, objetivos y la evaluación, esta establecida de modo exacto, bien como el empleo de distintos y variados recursos. De acuerdo con ese punto de vista, el profesor es quien va a direccionar el proceso y, en concreto, las actividades de aprendizaje.

Ya en la visión de la enseñanza como entrenamiento de habilidades se busca el desarrollo de las habilidades, sean las básicas o más sencillas como lectura, escritura y cálculo, sean las más complejas o superiores como solución de problemas, planificación, reflexión y evaluación. Importa vincular las capacidades a los contenidos y al contexto cultural en que esas adquieren relevancia y sentido. El problema que hay que enfrentar es el ajuste de dichas habilidades a los contenidos y significados proporcionados por los contextos. En la enseñanza de lenguas interesa buscar los mejores métodos, abordajes y técnicas por medio de la comparación y del contraste. Y se pregunta, ¿cuál es el mejor método? ¿Cómo formar al mejor profesor? ¿Cuál es el mejor método que debo emplear para formar profesores? Todavía en lo que se refiere a la enseñanza de lenguas, se valora la eficacia de los métodos y de las técnicas y el profesor debe, por lo tanto, ser capaz de dominar unos cuantos procedimientos metodológicos, y obtendrá buenos resultados. Desde esa perspectiva, importa que el alumno desarrolle habilidades y que las entrene de suerte que determinadas capacidades se ajusten a determinados usos y contextos.

Como se nota, esas perspectivas han orientado las prácticas y han repercutido en los cursos de formación de profesores desde hace años. Sin embargo, muchas veces pueden confundirse.  Así, es necesario conocerlas y analizarlas, tener claro cuál es el papel que atribuyen a los alumnos y a los profesores, al medio, al contexto, a los recursos, a las demás dimensiones involucradas en el proceso de enseñanza y aprendizaje.