¡Hola!

En textos anteriores, vimos que lo lúdico sobrepasa la simple idea de juego pero no podemos ignorar que los juegos pueden sí ser un facilitador del aprendizaje. El juego es una importante actividad en la vida del ser humano y, más aún, de los niños. Así que podemos utilizarlo para enseñarles la lengua española.

Antunes (2000) nos recuerda que el juego puede ser una herramienta ideal de aprendizaje, una vez que estimula el interés del alumno, proporciona diferentes experiencias personales y sociales, lo ayuda a construir nuevos descubrimientos y desarrolla su personalidad. Para la actuación del profesor, el juego pasa a ser un instrumento pedagógico que lo lleva a representar el papel de estimulador, mediador y evaluador del aprendizaje, porque sus características lo permiten. Hizinga (2000) así las determina:

es una actividad libre e incierta a medida que es irreal o,  mejor dicho, que tiene inicio, medio y fin, y se la realiza en un determinado espacio físico, fuera del cual el juego se acaba;

es un fenómeno cultural porque muchas veces carga aspectos de la tradición de un grupo social;

tiene reglas muy definidas, muchas veces arregladas entre los propios jugadores;

no trae en sí mismo ningún interés material, o sea, no se lo remunera de ninguna manera.

En el aula de lengua española muchos son los juegos posibles, desde un juego de memoria sencillo hasta un juego de mesa más elaborado, sin olvidarnos de los juegos de movimiento en los que los alumnos deben salir de su sitio y ejecutar una tarea. También pueden ser juegos cuyos participantes actúen individualmente, en parejas o en grupos más grandes. Así, se les posibilita a los jugadores un aprendizaje cuyo foco no está en la lengua misma, sino en el contenido que se manipula.

Aunque debamos tener el cuidado de que nuestra práctica sea coherente con las características de la institución y con el proyecto pedagógico de la escuela, recomendamos que los juegos que se propongan a los alumnos presenten carácter colaborativo más que competitivo, una vez que es conveniente que consideremos el aspecto formador que nosotros especialistas en la lengua española debemos tener cuando actuamos con niños.

El próximo mes, seguiremos hablando del aspecto lúdico de las actividades didácticas con el tema de las artes plásticas y escénicas.

 

Mone (monenaldi@hotmail.com)

 

Referencias:

HUIZINGA, J. Homo ludens. 4. ed. São Paulo: Perspectiva, 2000.

SANTOS, S.M.P. (Org.) Brinquedoteca. A criança, o adulto e o lúdico. 5 ed. Petrópolis: Vozes, 2000.