Pasados algunos meses, vuelvo a escribir.

Inicio de año, nuevos planos, nuevos alumnos/as, nuevos cursos… aunque por veces los desafíos siguen los mismos.

Normalmente comienzo un curso para iniciantes con una breve historia de la lengua española para, luego, presentar el alfabeto, que suele formar parte de una unidad introductoria en los materiales didácticos.

Los libros, en general, traen el tema de una manera “clásica”: presentan los nombres de las letras (en grabación y por escrito) y ejemplos de uso. Para los años iniciales, por veces, hay ilustraciones para dejar la actividad más entretenida y ayudar en la comprensión del vocabulario.

Los estudiantes escuchan, repiten, entienden y… pasadas algunas clases, algunos se acuerdan, otros olvidan… Y ahí vamos, repitiendo todo, muchas veces. Así son las cosas, así es la vida de los profes.

Una vuelta, intenté una estrategia distinta: llevé una música. Hasta ahí, nada de novedoso. Pero la música era en… ¡portugués! Sí, pero cantada por un hispánico.  En una primera audición, los estudiantes reconocen qué sonidos son los más difíciles para el cantante. De ahí queda más fácil explicarles que hay sonidos del portugués que no existen en español.

Solo después de eso, vuelvo al material didáctico y explico las diferencias entre los dos idiomas.

Resultó estupendo y, desde entonces, siempre que posible, lo hago así.

¿Y tú? ¿Qué estrategias utilizas para hablar del alfabeto?