En enero de 2020, meses antes que estallara en el mundo el movimiento #blacklivesmatter, España se espantaba con una situación poco común para la realidad del país: la concejala Alba González Sanz declinaba asumir la coordinación del área de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-racial, puesto dependiente del Ministerio de Igualdad.

Su salida fue aprobada por los colectivos antirracistas del país, que estaban descontentos con la indicación. Al salir, Alba González declaró:

Si algo sabemos en el feminismo es que la representación y lo simbólico importan. Hemos reorganizado el equipo de este Ministerio para que haya una presencia visible de mujeres pertenecientes a colectivos racializados. Eso significa que no asumiré la Dirección General.[1]

El puesto fue finalmente ocupado por Rita Bosaho, primera diputada negra de España y activista de movimientos antirracistas.

El espanto se dio por dos motivos. En primer lugar, al no tener en cuenta la discusión étnico-racial, la gente en general no veía ningún problema en la indicación de Alba para el puesto. En segundo lugar, la mayoría de la población siquiera había escuchado alguna vez el término racializado.

Esto sirvió para iniciar (aunque de manera todavía incipiente) el debate sobre cuestiones raciales, empezando por el entendimiento del término racializado, que en líneas generales “(…) aúna a todos los colectivos no blancos y que se utiliza no solo para denunciar el racismo sistémico que sufrimos, sino como reivindicación de que existimos”[2]. Los estudios sobre el tema realizados en el país apuntan que la población inmigrante y extranjera es la más discriminada y que cuando se añade el factor racial[3], los grupos magrebíes (africanos del norte del continente y cuya lengua nativa es el árabe) y gitanos son los más se quejan de discriminación racial[4]. La problematización alrededor de la discriminación hacia la población negra es más reciente, menos visible y conlleva otra cuestión que también genera discriminación: la inmigración[5].

De ahí la importancia de que Rita Bosaho haya asumido el puesto, considerando que ella es inmigrante (nació en Guinea-Ecuatorial), es decir, conoce bien la materia en la que va a lidiar.

En América, la discusión étnico-racial también necesita avanzar. Es común que en algunos países algunas personas no reconozcan la existencia del racismo por no estar en contacto con una población negra numerosa. Sin embargo, deberían pensar en los motivos para que esto sea así[6] y también en la manera como se trata a las poblaciones bolivianas y paraguayas, entre otras[7]. Por otro lado, hay comunidades negras numerosas en países como por ejemplo Colombia, Venezuela y Uruguay pero exceptuando a Cuba, conocemos muy poco sobre ellos.

Hice todo ese preámbulo para comentar que hay negros en el mundo hispánico e ignorarlos cuando se trata de la enseñanza de español es una muestra de nuestro racismo estructural.

Los acontecimientos que dieron inicio al movimiento Blacks Lives Matter generan reflexión. Las muertes de George Floyd, Breonna Taylor, Atatiana Koquice Jefferson en EEUU, Marielle Franco, Cláudia Silva Ferreira, João Pedro, Ágatha, en Brasil y muchos/as más en todo el mundo, nos dicen algo y no podemos seguir con nuestras vidas como si todo estuviera bien.

Angela Davis dijo que no basta no ser racista, tenemos que ser antirracistas. Así que es nuestra obligación buscar de qué forma vamos a comprometernos con la lucha antirracista.

Una de las posibilidades es transformar nuestras prácticas docentes y un camino posible es el pensamiento decolonial.

Vengo madurando esta idea desde 2015, motivada por una invitación para hablar sobre enseñanza de literaturas en un evento sobre literatura negra. Me di cuenta de que en los programas de literatura de los cursos de Letras Español, de manera general, contenidos sobre la producción artística de las comunidades negras del mundo hispánico no van mucho más allá de la obra de Nicolás Guillén. Ya en aquel entonces empecé a incorporar otros autores, principalmente mujeres, como Teresa Cárdenas, Shirley Campbell Barr, Mayra Santos Fiebres, Lucía Mbornio, Desiree Bela, entre otras.

Luego de escuchar la conferencia de la Profa. Elena Palmaro en el Seminário Ensino de Literaturas Hispânicas Sob Distintas Perspectivas (2019), en la cual afirmó, entre otras cosas, que las investigaciones de literatura saben incluir discusiones más actuales, pero los programas didácticos siguen las tradiciones[8], me di cuenta que una posibilidad de transformación de este escenario es pensar la enseñanza de las literaturas hispánicas a partir del pensamiento decolonial.

En base a esto formulé la conferencia “Las Literaturas Latinoamericanas y la formación del profesor de español”, en el Seminario Internacional O espanhol no contexto da integração latino-americana: interculturalidade, diversidade linguística, políticas linguísticas e ensino (2019), momento en el que articulé las ideas de interculturalidad y decolonialidad, amparada principalmente en las ideas de Luciana Ballestrin (2013) y Walsh (2007)[9].

Ballestrin, en su artículo intitulado “América Latina e o giro decolonial”[10] reúne las principales ideas sobre la discusión decolonial, principalmente la de giro decolonial que, en líneas generales, consiste en un movimiento de resistencia teórico-práctico-político-epistemológico al pensamiento eurocéntrico, convocando a que pensemos nuestras cuestiones a partir de pensadores de otros orígenes. La autora enfatiza que esto no implica en una ruptura total con el pensamiento europeo hegemónico sino requiere un proceso de autoconocimiento identitario. Si pensamos en las literaturas hispánicas, vemos la necesidad de repensar el marco teórico y renovar las lecturas de manera a contemplar otras posibilidades urgentes y necesarias, pero negligenciadas por el modelo de enseñanza actual, como las literaturas producidas por autoras/es negras/os, por mujeres, por personas LGBTQIA+, por los pueblos indígenas, la literatura infantil, las diásporas migratorias y ahí va. Aún de acuerdo con Ballestrin, el giro decolonial no implica un rechazo total del pensamiento europeo, sino la búsqueda identitaria. De este modo, entendemos que no hace falta romper completamente con el canon (no veo, por ejemplo, que se deba abandonar El Quijote, entre otros) sino volver nuestra mirada hacia una problemática más vigente, como la de género y la étnico-racial.

Sobre pensamiento decolonial y educación, Walsh, en el texto “Interculturalidad, colonialidad y educación”[11] indaga sobre que es interculturalidad y colonialidad y demuestra que entender dichos conceptos puede llevarnos a pensar una educación distinta, que problematicen los sistemas de saber, de hacer y los procesos educativos en general.

En definitiva, tenemos que transformar la educación de manera que la misma sea libertadora y antirracista. Para que esto ocurra, la transformación tiene que empezar por nosotros. Tenemos que ser antirracistas y nuestra práctica docente tiene que ser antirracista. En este proceso, la literatura puede desarrollar un papel fundamental por su carácter humanizador y por contener, gracias a su carácter artístico, la cultura y la voz de quienes tenemos que escuchar.

[1] https://verne.elpais.com/verne/2020/01/19/articulo/1579427716_072030.html

[2] Palabras de Paula Guerra, presidenta de la asociación SOS Racismo Madrid, para la nota de Verne, citada anteriormente.

[3] https://www.unavarra.es/digitalAssets/168/168636_100000Los-perfiles-de-la-discriminacion-en-Espania.pdf

[4] https://www.elmundo.es/elmundo/2011/02/08/espana/1297187689.html

[5] https://www.elmundo.es/espana/2018/07/30/5b2cc6cc268e3e49238b4619.html

[6] https://www.bbc.com/portuguese/internacional-48600318

[7] La nota, más a título de ilustración que de referencia, habla de bolivianos, pero el tratamiento hacia paraguayos y peruanos no es distinto: https://www.pagina12.com.ar/206646-la-discriminacion-de-los-bolivianos-en-los-medios

[8] Texto en proceso de publicación, así como las demás conferencias ministradas em el semanario.

[9] El texto de la conferencia está aguardo su publicación en una revista científica, pero algo adelanté en el post https://www.espaciosantillanaespanol.com.br/cultura/cuando-de-lectura-se-trata-por-donde-empezamos/

[10] BALLESTRIN, Luciana. América Latina e o giro decolonial. In: Revista Brasileira de Ciência Política, n.11, Brasília, maio-agosto de 2013, pp. 89-117.

[11] WALSH, Catherine. Interculturalidad, colonialidad y educación. In: Revista Educación y Pedagogía, vol. XIX, núm. 48, mayo-agosto de 2007.