Estuve dos meses sin pasar por aquí por el blog, pero parafraseando Fernando Sabino de manera muy libre, que la interrupción sea un nuevo inicio.

El motivo de mi alejamiento en los últimos dos meses fue, en parte, porque estaba con mis tiempos muy comprometidos con tres eventos puntuales sobre enseñanza de literatura.

El primero fue el Seminario Ensino de Literaturas Hispânicas sob distintas perspectivas, que ocurrió en los días 25, 26 y 27 de junio en la Universidade Estadual de Santa Cruz (UESC / Ilhéus, BA). El evento tuvo conferencias y mesas que trataron sobre la necesidad de repensar la enseñanza de literatura en la universidad, el diálogo entre literatura y otras artes, literatura infantil, literaturas descentralizadas, literatura femenina y porqué y para qué enseñar literatura en las clases de español. Contamos con la preciosa participación de profesores de universidades como UFRJ, UNESP-Assis, IFSP-Jacareí, UFCG, UFV, UECE, UFRN-Currais Novos, UNIFAL, UBA/CONICET, UFPB y UESC.

La discusión sobre temas como la enseñanza de literaturas hispánicas en la universidad, el diálogo entre literaturas y otras artes, literatura infantil, literaturas descentralizadas, entre otros, fue muy fructífera y enriquecedora. Tuve la oportunidad de compartir el trabajo con la enseñanza de literaturas hispánicas que estamos haciendo en el Pibid (Programa Institucional de Bolsas de Iniciação à Docência/Capes), subproyecto Letras Español.

Al mes siguiente, en Salvador, hubo el Seminario Internacional El español en el contexto de la integración latinoamericana: interculturalidad, diversidad lingüística, política lingüística y enseñanza, que se realizó en el período del 10 al 12 de julio, en la Universidade Federal da Bahia (UFBA). Con la presencia de grandes profesores/investigadores de universidades de Brasil como UESC, UFBA, USP, UFS, UFSM y de Argentina, como la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Tucumán, la mirada estaba puesta en temas sobre la integración latinoamericana, indagando qué acciones concretas debemos tomar para promover una real integración en la investigación y en la enseñanza del español en América Latina. En ese evento, pude hablar sobre la literatura latinoamericana y la formación del profesor de español.

Por último, tuve la satisfacción de encontrarme con profesores de la red pública de enseñanza del municipio de Itajuípe (BA) para charlar, en el marco de un evento sobre la Provinha Brasil, sobre el lugar de la literatura en la formación del sujeto.

De los eventos, rescato dos ideas fundamentales.

En primer lugar, la universidad viene fallando en formar profesores lectores. En segundo lugar, los profesores necesitan leer más si quieren formar individuos lectores en la escuela.

Las dos ideas están interconectadas. Hay una cobranza muy fuerte sobre los profesores de la educación básica para que formen lectores. Sin embargo, si la universidad no forma profesores lectores, por lógica, esos profesores no formarán lectores en la escuela. Como señaló la Profa. Elena Palmero (UFRJ) en la conferencia de abertura del seminario Ensino de Literaturas Hispânicas sob distintas perspectivas, los errores metodológicos cometidos por los profesores universitarios repercuten infinitamente en la práctica docente de los profesores egresados. Es decir, si la universidad no forma lectores, los profesores egresados tampoco lo harán. En ese sentido, es necesario que las universidades retornen una mirada criteriosa a sus currículos y a sus prácticas y encaren, con mucha autocrítica, su papel en la formación de lectores en los profesorados de Letras Español.

Por otro lado, entiendo que esa discusión toca solamente una parte del problema. Sí, la universidad tiene responsabilidades y deberes, pero los estudiantes también. Estamos tratando con un público adulto, que debería tener autonomía y ciencia de sus responsabilidades. No es raro que estudiantes de español afirmen que les gusta leer, que les encanta el español pero no se interesen en leer literatura en español más allá de las clases. Entiendo que muchas veces las lecturas sugeridas en clase no cautiven a los estudiantes, pero que no se interesen en leer libremente en español según sus gustos personales, me suena rarísimo. Claro, después afirman que no saben por donde empezar a encarar la enseñanza de literaturas hispánicas en la escuela. Hay muchos aspectos que deben considerar para hacerlo, pero, primero lo primero: si no tienen un repertorio de lecturas de literatura que sostenga la enseñanza, realmente no hay por dónde empezar a enseñar literatura.

Con base en todo lo dicho, hago un pedido: lean, lean en español. Lean lo que les guste, lo que les interese, lo que los motive, pero lean en español. Busquen autores poco conocidos, busquen los más vendidos, busquen los clásicos, busquen los libros que se adaptaron al cine, pero lean. Todo lo demás vendrá de manera más clara si tenemos un buen repertorio de lectura.

Encierro mi post con una cita de Zaratin y Faqueri (2018) en su artículo O papel da literatura na formação docente: reflexões sobre a construção de um pensamento estético-literário para as aulas de LE[1], que trata de la importancia de las literaturas hispánicas en la formación del profesor de español:

Conseguir enxergar as possibilidades que o texto oferece faz com que a formação do professor seja incrementada pelos vários elementos que podem ser dele extraídos e a sua observância, leitura e análise não podem ser realizadas somente sob um aspecto, seja este gramatical, estético, ideológico, histórico, cultural, social, etc. (…) Nesse sentido, a experiência da fruição obtida pela literatura deve ser privilegiada durante as aulas de língua estrangeira, pois a literatura é, certamente, um dos mais sólidos e gratificantes caminhos que levam o aluno a ter acesso à formação intercultural mencionada pelos DCNs. Por tudo isso, devemos, antes e acima de tudo, usufruir sempre o máximo possível daquilo que o texto nos concede de maneira preciosa, inteligente e questionadora, por meio da fruição enquanto leitores ou pela função formadora enquanto educadores. Afinal, conforme destaca Jakobson, somente a linguagem literária nos protege do automatismo da impetuosidade da vida cotidiana, porque somente ela, dentro do “[…] famoso cemitério da história, se levanta acima de toda especie de velharia arqueológica.” (JAKOBSON apud PERRONEMOISÉS, 2000, p. 34).

**De ahora en adelante trataré de incorporar textos literarios en mis posts. Al fin y al cabo, ¿qué sentido tiene hablar tanto de literatura y no leer literatura? Así que en el post de este mes traigo el bellísimo texto de Eduardo Galeano. Que seamos lectores de fuego intenso y que nuestro fuego lector encienda a los demás.

EL MUNDO

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.

Y dijo que somos un mar de fueguitos.

El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.

(Eduardo Galeano)[2]

[1] ZARATIN, Daniele Ap. Pereira; FAQUERI, Rodrigo de Freitas. artículo O papel da literatura na formação docente: reflexões sobre a construção de um pensamento estético-literário para as aulas de LE. IN. ORTEGA, R.; CLÍMACO, A.; MILREU, I. Ensino de literaturas hispánicas: reflexões, propostas e relatos. Campina Grande: EDUFCG, 2018.

[2] GALEANO, Eduardo. El libro de los abrazos. Madrid: Siglo XXI, 1993.