Sobre nuestro tiempo de habla y otros riesgos en la clase de idiomas

 

El nivel de verborragia que tenemos algunos profesores muchas veces excede los límites “permitidos”. Límites que nosotros mismos nos ponemos, o deberíamos poner para ser coherentes con una propuesta metodológica seria.

El modelo de clase en el que el profesor habla y los alumnos copian ha sido superado hace tiempo. Por lo menos en la clase de idiomas.

Me crucé la semana pasada en la sala de profesores con una compañera que padece los conocidos nódulos en las cuerdas vocales y comentó que cada dos por tres, se queda sin voz. Antes de juzgarla pensemos: debe estar dando clase en secundaria y, en Argentina los cursos son intensivos, hay meses que estamos 8 horas o más dando clase, además, mi amiga tiene dos hijos chiquitos, ya sabemos, ya entendimos. Le recomendé que se comprara un micrófono con parlante tipo riñonera, pero creo que le da un poco de vergüenza usarlo y cuando vimos los precios… bueno.

Mejor reflexionemos juntos sobre el tema. Voy en busca de algunos tips para reducir el tiempo de habla del profesor (TTT por teacher talking time, en inglés).

¿Por qué reducir el tiempo que hablamos? ¿Por qué sería eso un problema? ¿Por qué necesitamos llenar todos los huecos de silencio? Para empezar son ellos, los alumnos, quienes tienen que practicar. Y como todo ser humano que no haya preparado la clase a tu lado, necesitan unos segundos para pensar las respuestas. En todos los ámbitos de aprendizaje de una lengua es necesario hacerlos hablar lo máximo posible, parece obvio, pero no siempre lo logramos. Nuestras intervenciones deberían limitarse a presentaciones breves, instrucciones claras y concisas (preparadas de antemano), feedback en momentos oportunos, es decir, programados.

¿Qué podemos hacer?

Empecemos por preparar preguntas abiertas para cada etapa de la clase. Las preguntas cuya respuesta son sí o no son bastante comunes pero poco productivas. Si les preguntamos: ¿Te gustó el cuento? Hay pocas posibilidades de desarrollar una idea. A diferencia de: ¿Qué fue lo que más/menos te gustó del cuento? ¿Qué te llamó la atención? ¿Cómo se lo contarías a alguien que no conoce el autor?

Otra posibilidad es tener a mano diferentes disparadores “que hablen solos” como fotos, titulares de diarios, escenas breves en video, fichas.

Para desarrollar la autonomía, sobre todo en cursos libres de idiomas, podemos destinar algunos minutos de la clase para que ellos pongan “en la mesa” algún tema que quieran comentar. Sería más ordenado, una vez definido el tema, proponerles una lluvia de ideas / vocabulario y con algunas palabras en la mano, empezar a hablar.

Otro factor que nos puede dejar afónicos es un hábito que muchas veces no notamos: el eco. En el afán de dar muestras de estar escuchando con atención la conversación, repetimos todas las palabras del alumno.

Profesor: ¿Qué hiciste el fin de semana?

Alumna: Fui al cine con mi novio…

Profesor: Ah… fuiste al cine con tu novio… ¿y qué película vieron?

Si cronometráramos estos diálogos, nos daríamos cuenta de que usan mucho más tiempo que los diálogos naturales. Por otra parte, algunos profesores acostumbran completar las frases de sus alumnos. Ya he pasado por la situación embarazosa de decir algo que ellos no querían decir. “No, no, yo iba a decir otra cosa”. Es feo.

¿Por qué no pedirles que preparen preguntas para sus compañeros sobre el tema que se esté estudiando?

Podemos pedirles que resuman o expliquen con otras palabras las explicaciones o la información que haya aparecido por cualquier medio de input.

Una metáfora que puede hacerse juego es la del micrófono. Por qué no llevar un micrófono al aula y por momentos, el que haga uso de la palabra que lo sostenga. Aclarar que el objetivo es sostenerlo varias veces. Esto también nos puede poner en evidencia respecto a nuestro tiempo de habla.

Vale aclarar que estas reflexiones me las planteo a mí misma con frecuencia. Cada vez que mis alumnos me preguntan por Evita Perón, la situación actual de la Argentina o cualquier otra cosa interesante, me cuesta una barbaridad largar el micrófono. Lo confieso.

Propongo usar más el lenguaje corporal para indicar que estamos escuchando con atención, algunas muletillas como “ahá”, “sí”, “entiendo”, “claro” y, de última, podemos recordar la escena que protagonizó el Rey Juan Carlos en una reunión de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado con Hugo Chávez e imaginar, simplemente, que nos habla a nosotros.

 

Algunas recomendaciones de lectura sobre el tema:

How to Reduce Teacher Talk Time. Disponible en:

https://eslteachingideas.blogspot.com.ar/2010/11/how-to-reduce-teacher-talk-time.html#.U6jmXZSSwrU

 

Teacher Talking Time

https://www.teachingenglish.org.uk/article/teacher-talking-time