¡Hola a tod@s! Estoy muy feliz de volver a participar regularmente en este blog, que considero de fundamental importancia en la formación continuada del profesor de español. El tema de que hablaré hoy es la habilidad de leer sin palabras.

La ciudad habla. Es de conocimiento general que las ciudades por donde transitamos a diario están colmadas de información que no corresponde a instrucciones verbales, pero ¿cómo empezar a reconocer esas señales y a saber qué nos dicen? Por otro lado, ¿cómo ser ciudadano, cómo formar ciudadanos (una de las finalidades del trabajo docente en la enseñanza básica) sin ser capaz de reconocer que hay mucha información de orden no verbal con la que dialogamos a diario sin darnos cuenta?

Es de fundamental importancia que cualquier ciudadano sea capaz de leer lo que está dicho sin palabras en su entorno, a través de la arquitectura, del diseño de las calles, de la manera cómo están dispuestos los medios de transporte, etcétera. Estos elementos que forman parte del diseño urbano dicen mucho. ¿Qué dicen? ¿Con quién hablan? Hablan con cada uno de nosotros. ¿No es inquietante pensar que recibamos mogollón de información no verbal a diario y que no sepamos qué hacemos con eso? ¿A dónde irá toda esa información que leemos sin saber? ¿A alguna parte de nuestra cognición? Y, principalmente, ¿qué contenido tiene?

No tenemos respuesta a todo esto, pero alguna pista sí tenemos. Darse cuenta de que la arquitectura y el urbanismo de una ciudad hablan es el primer paso para ser un ciudadano más consciente de su lugar en la sociedad y, de la misma forma, saber cómo dicha sociedad a la que se pertenece está diseñada. Considerando que el paisaje urbano está construido por el hombre, ¿por qué nunca nos dijeron que quien edifica está diciendo algo sin letras? ¿Nos habremos dado cuenta de por qué nuestra escuela tiene la arquitectura que tiene y no otra? Y de ¿cómo el diseño de la escuela influye en nuestro cotidiano?

¿Influye la arquitectura en la dinámica de las relaciones personales? ¿Será más acogedora una ciudad de edificios bajos que una urbe plagada de rascacielos? ¿Comunican lo mismo las entradas amenazantes de los edificios contemporáneos que las porterías de los edificios de viviendas de los 40? La gente muchas veces ni siquiera se plantea estos interrogantes a lo largo de la vida, pero no se trata de preguntas descabelladas; todo lo contrario: el paisaje urbano no es natural, las construcciones dentro de las que vivimos o trabajamos fueron deliberadamente construidas con una finalidad y un diseño específicos. Y la educación básica no debería estar aparte de esa discusión. Al considerar que un ciudadano pleno debe ser capaz de leer su entorno, sacamos a la luz esa discusión en nuestro manual de enseñanza de español Confluencia, aprobado por el Programa Nacional de Libro Didáctico (PNLD 2018). Específicamente en la sección Para Disfrutar se puede observar maneras de tratar el tema. Más allá de la apreciación de enunciados deliberadamente artísticos, tales como la escultura o la pintura –sin dejar de considerarlos– fomentamos la discusión sobre la forma con la que impactan en el estudiante enunciados no verbales presentes en la calle, preguntando cómo se siente uno delante de la puerta de un edificio de arquitectura opresiva o si los colores en la arquitectura escolar influyen positiva o negativamente en el ánimo de uno. Todo es pasible de lectura y todo debe leerse. Pensamos que el profesor de lenguas y culturas extranjeras sí puede completar esa laguna en la educación.

Para saber más:

FERRARA, Lucrécia D’Alessio. Leitura sem palavras. São Paulo: Ática, 1993.

LOTITO CATINO, Franco. Arquitectura, psicología, espacio e individuo. Publicación electrónica: https://mingaonline.uach.cl/scielo.php?pid=S0718-72622009000200003&script=sci_arttext. Acceso en 22/07/2017.