¡Hola, queridos lectores! ¡Tras unos meses ausente, vuelvo a escribiros un poco sobre la enseñanza de español en nuestro querido Blog!

El último año muchas cosas pasaron y seguimos buscando caminos coherentes para nuestra práctica docente y nuestra vida, lo que supone que reformulemos y nos adaptemos a nuevas demandas.  Los profesores de lenguas tenemos, en este caso, muchos espacios por explotar y en los que actuar.

Uno de ellos son las empresas. Las diferentes compañías nacionales e internacionales exigen cada vez más que sus colaboradores hablen idiomas como el inglés y el español. Por supuesto, las clases denominadas in company no son una novedad. Sin embargo, muchos profesores empiezan a trabajar en este ámbito por primera vez buscando nuevas oportunidades de trabajo y, en ese aspecto, las dudas suelen aparecer. ¿Qué hacer en una clase de una hora? ¿Cómo estimular al alumno que abre un espacio antes del trabajo o a la hora de comer para estudiar el español? ¿Cómo fidelizar a ese alumno que, muchas veces abandona sus estudios a causa de las demandas variadas de la empresa?

Como tratado en artículos anteriores en este blog, en este caso, lo más adecuado es mantener una perspectiva de enseñanza para Fines Específicos. Recordar que el alumno necesita el idioma para funciones específicas y, casi siempre, demandas de la empresa. Así, lo primero es plantear un cuestionario de análisis de necesidades, o bien proponer que el alumno diga qué desea aprender, cuáles son sus necesidades y sus dificultades. Se debe responder preguntas como: ¿por qué quiere el estudiante aprender? ¿quién o quiénes se involucrarán en el proceso? ¿dónde se realizará el proceso de aprendizaje? ¿qué limitaciones impondrá? ¿cuándo se dará el curso? ¿de cuánto tiempo dispone? y ¿como estará dividido? Además, el profesor debe buscar saber qué quiere aprender el alumno, qué aspectos del lenguaje le son necesarios y cómo se describirán; que nivel de lengua alcanzará; qué temas y áreas se discutirán y, por fin, qué metodología se adoptará para el proceso.

Algunas escuelas de idiomas proponen que el profesor siga un libro texto, lo que puede ser un poco complicado para algunos alumnos, aunque facilite la manutención de una organización y ofrezca audios. Aun así, es importante que el profesor recuerde que esos estudiantes necesitan atención de manera distinta y que el espacio de la clase debe ser dinámico y agradable lo suficiente para la manutención de su motivación. Simplemente seguir un libro puede resultar fastidioso para algunos alumnos. Los cursos tradicionales con larga duración o con mucho foco en la gramática suelen alejar a esos alumnos, por lo que prefieren clases privadas. Como ya hemos comentado, no se trata tampoco de enseñar un vocabulario específico, pero mezclar temas de interés y necesarios al alumno para mantener su atención y adhesión y ofrecer rápida evolución en aquellas funciones comunicativas que se planteen como más importantes para las finalidades del alumno.

En los próximos artículos buscaré traer algunas propuestas y los relatos de alumnos in company obtenidos de una investigación con estos alumnos.