El único compromiso del ser humano es con su pasión.
Oscar Wilde.

 

¿Qué te mueve? ¿Qué te conmueve?

Del autoconocimiento a las elecciones personales y profesionales hay un largo recorrido. Aunque parezca claro como el día, no siempre resulta fácil encontrar la propia ruta en medio a tantas carreteras.

Sí, es posible realizar toda la travesía de la vida sin una pasión, pero ¿cuál es el sentido?

Las pasiones, así como las motivaciones, pueden cambiar con el paso de los años, o de un día a otro. Da igual si mantienen relación con lo que soñábamos desde niños o si son ilusiones actuales, basta con que ardan para que nos animen a salir de la cama de lunes a viernes y a pelear por ellas. Entre el presente y el pasado brota la semilla del futuro.

La búsqueda por un reto es una jornada sin fin. Ese encuentro con uno mismo nace en lo personal y atraviesa los ámbitos laboral, cultural y social. Si logramos encontrar la realización en una ocupación o un hobby que interrelacione esas tres esferas, tenemos la “fórmula de la felicidad”.

Cuando encontramos un proyecto de vida que nos representa hacemos de él nuestra patria, lucimos nuestros ideales como banderas, los proferimos como nuestro himno. Proyectamos nuestra realización en planes, sin darnos cuenta de que la conquista está en el camino y no en la llegada, está dentro y no fuera.

Ser protagonista de la propia historia es actuar para escribir nuestro proyecto, para dibujar nuestra trayectoria.

Y tú, ¿tienes un proyecto de vida? ¡Conmuévete y muévete!