En el texto de este mes elegimos tratar de un tema no muy abordado en trabajos científicos y/o académicos: la importancia de la tarea de casa en el aprendizaje de lenguas extranjeras, sobre todo en la enseñanza reglada.

En la actual situación educacional brasileña, el número de horas-clase dedicadas a lenguas extranjeras en los currículos de la enseñanza fundamental y media no suele sobrepasar las dos clases semanales. En el caso de que el idioma no sea el Inglés, es muy común que el profesor tenga solamente una clase semanal, de cuarenta y cinco o cincuenta minutos, para enseñar la lengua a sus estudiantes.

Como sabemos, la cantidad y la calidad de input que recibe el alumno estarán íntimamente relacionadas a la cantidad y calidad de output que el alumno será capaz de producir. La sensación de que el curso camina a pasos de tortuga es común a los profesores de idiomas en los colegios, ya que, además del poco tiempo de clase, los grupos son numerosos.  En ese sentido, valernos de tareas de casa puede ser un buen recurso para que el curso tenga un ritmo más adecuado, desde que planeemos bien esas tareas.

En un primer momento, es esencial conversar con los alumnos sobre el papel de la tarea en el curso, es decir, mostrarles que esa actividad les propiciará un mayor contacto con la lengua durante el período en el que no tienen clases. En segundo lugar, relacionar la tarea de casa a su autonomía, o sea, dejar claro que, al hacer los deberes, sin el auxilio del profesor, ellos estarán aprendiendo a caminar solos en su proceso de aprendizaje.

Una vez que estén claros los propósitos, nos tocará a nosotros profesores la elección de qué actividades serán adecuadas para que se las lleven a hacer en casa. No deben configurarse como tareas de casa aquellas cuyo objetivo sea la interacción entre los alumnos, las de práctica oral no grabada (una vez que no se podrá evaluar la producción), aquellas cuyos contenidos no hayan sido previamente enseñados y aquellas cuya ejecución no haya sido debidamente explicada. Son buenas opciones: las de refuerzo, las de repaso, las de producción escrita y las de investigación.

El chequeo de la ejecución de las tareas en el día fijado para tal es esencial para que el alumno se sienta valorado al hacerlas. Deben ser corregidas y las posibles dudas, aclaradas. De esa manera los alumnos podrán reconocer su importancia y las harán con más ahínco.