Mucho se habla de la importancia  del desarrollo del espíritu investigativo desde los primeros años escolares. Proyectos y planes se hacen en el sentido de incrementar esa labor, a veces con el auxilio de recursos tecnológicos de punta. Sin embargo, en la contracorriente de tal movimiento, se observa un reiterado abandono del diccionario como herramienta básica para el efectivo aprendizaje y adecuada utilización del idioma extranjero.

Sea de forma física o virtual, el diccionario necesita que el profesor le destine algunas clases para que se lo pueda presentar debidamente a los alumnos, certificándose que abreviaturas y criterios de organización estén claros a esos usuarios. Aparte de ello, conviene trabajar bastante con las destrezas para la solución de algunos problemas elementales: el término buscado es un verbo flexionado, o se trata de un sustantivo en plural; no está la palabra examinada, tan solo otro vocablo parecido o de misma raíz; o aún, la voz de entrada presenta varias acepciones. ¿Cuál elegir? Estas cuestiones son frecuentes en sala de clase y señalan una falta de dominio en el manejo del diccionario, sea de la lengua materna, sea de la extranjera.

Para resolver tales necesidades de orden práctico, debe el profesor considerar la posibilidad de un real desconocimiento del alumno acerca de la utilización de ese recurso, de manera a garantizarle una atención especial. Tener presente que, como regla, los sustantivos aparecerán en masculino singular, salvo flexiones de género y número que presenten formas particulares, ya le ahorrará mucho tiempo al alumno. Lo mismo vale para las abreviaturas que aparecen antes de las acepciones, puesto que indican la categoría a que pertenecen dichos vocablos, reduciendo así las posibilidades de elección equivocada: COLHER (f. Port.) –> ¿cosechar (v.) o cuchara (f.)? Las palabras pertenecientes a una misma familia semántica guardan una noción básica común, permitiendo encontrar un sentido aproximado al que se busca. Si pensamos un poco más, veremos que las dudas son muchas y que para todas hace falta la aclaración del profesor. Sin embargo, de todo ello queda una verdad fundamental: la investigación a partir del diccionario requiere estrategias específicas para su implementación, el permiso para que el alumno pueda manosear ese medio siempre que lo necesite y el entendimiento de que el hecho de hojearlo o de consultar un diccionario en línea son procedimientos que estimulan y refinan la pesquisa lexicográfica, peldaño inicial de muchos otros procesos investigativos.

En otro momento trataremos de sugerir actividades para el trabajo con el diccionario en los años iniciales.