Siempre que me es posible, defiendo el uso de los textos literarios muy breves, como aforismos, haikus, o microrrelatos, en las clases de español, así que no iba a dejar de hacerlo desde el Espacio.

Todos ellos tienen las ventajas que la profesora Rosana Acquaroni ha señalado para la poesía, entre las que yo destacaría, por un lado, la brevedad y la unidad, que permiten trabajar obras literarias completas en una sola clase, y por otro lado la universalidad y la ambigüedad, que dan pie a que alumnos de las más diversas culturas se sientan interpelados por los textos y puedan discutir o completar sus significados en ricos y creativos debates. Son formas literarias muy modernas que conectan fácilmente con los lectores de hoy, acostumbrados a los mensajes brevísimos de las redes sociales, y que resultarán atractivas incluso para aquellos alumnos a los que a priori no les gusta la literatura.

Los textos más breves de todos son los aforismos, que en las últimas décadas, en España, se han desprendido de la solemnidad filosófica de antaño y se han convertido en un género poético y juguetón repleto de humor y de encanto, siguiendo la pauta del pionero Ramón Gómez de la Serna y sus famosas y sorprendentes “greguerías”, que empezó a publicar en la segunda década del siglo XX, hace prácticamente un siglo. A este autor seguiría en su momento Carlos Edmundo de Ory con sus “aerolitos”, ahondando el surco del “aforismo poético” que en nuestros días cultiva con especial acierto Ramón Eder. A continuación, como aperitivo, unos pocos ejemplos de los tres aforistas españoles más representativos de los últimos cien años:

 

Ramón Gómez de la Serna (1888 – 1963)

Lo que más le duele al árbol de los hachazos es que el hacha tenga el mango de palo.

Imponiendo silencio a una cosa que se cae, se suele romper menos.

Soplando velas se hacen brotar luciérnagas en el campo.

La q es la p que vuelve de paseo.

(Para ver más ir a https://www.oocities.org/greguerias/greguerias00.htm)

 

Carlos Edmundo de Ory (1923 – 2010)

El silencio es políglota.

El fuego es bello, luego el infierno es bellísimo.

Una estatua rota es una extatua.

Llueve luego existo.

(Hay muchos más en https://uninstantedecaos.blogspot.com.br/search/label/AEROLITOS)

Ramón Eder (1952)

Somos inmortales todos los días de nuestra vida, excepto uno.

Hay científicos tan distraídos que no recuerdan ni dónde han dejado la ética.

Se es igual de inteligente a los veinte años que a los cuarenta, pero con un poco de suerte no se es igual de tonto.

Viajar es huir de la aventura que supone quedarse quieto.

(Otras muchas en https://aforisticamente.com/2010/12/02/laforisma-in-spagna-ramon-eder/)