A pesar de lo que pueda sugerir el título, hoy no vamos a hablar del fenómeno paranormal que consiste en ponerse a hablar lenguas muertas como el latín o el arameo durante una regresión hipnótica. La “regresión” del título hace en realidad referencia a un fenómeno mucho más natural que consiste en la disminución de la capacidad para comunicarse en un idioma extranjero al dejar de practicarlo durante un tiempo. Es un tema, por lo tanto, bastante apropiado para las vacaciones: ¿a partir de cuánto tiempo sin estar expuesto a la lengua extranjera comienza esta “regresión”? ¿Qué destrezas o elementos de la lengua se ven más afectados? ¿Qué factores influyen en la pérdida mayor o menor de la competencia comunicativa?

Los profesores de idiomas conocemos bien este fenómeno, especialmente común a principios de año, cuando regresan a los cursos personas que han estado varios años apartadas del aprendizaje formal de la lengua. Es muy frecuente que las pruebas de nivel indiquen que estos estudiantes necesitan repetir algún módulo para “recuperar la forma”. Los estudiantes, por su parte, emplean una expresión bien elocuente para describir sus sensaciones: “Meu espanhol está meio enferrujado”. Es decir, la lengua extranjera todavía está ahí, pero por la falta de uso parece un mecanismo oxidado, endurecido y lento.

A pesar de lo común e innegable del fenómeno, la regresión solo empezó a ser investigada sistemáticamente en los años ochenta, y todavía queda mucho por hacer, pues gran parte de los esfuerzos se dedicaron al interesantísimo asunto de la pérdida de la lengua materna y a la regresión (attrition) del inglés como segunda lengua. Este es, por lo tanto, un fructífero campo de investigación para profesores de ELE en Brasil.

Lo primero sería confirmar o desmentir las hipótesis planteadas hasta el momento: las destrezas de producción se ven más afectadas que las de comprensión; el léxico es más vulnerable al olvido que las estructuras gramaticales; se pierde más de lo último que se aprende, mientras que lo más consolidado presenta mayor resistencia a la regresión.

Especialmente útil y rentable sería estudiar cómo afectan los periodos de vacaciones al proceso de aprendizaje, para lo que sería indispensable realizar una evaluación inicial y compararla con la evaluación final del módulo anterior o con el portfolio del estudiante. A esa evaluación inicial habría que añadir un cuestionario para tener en cuenta las variables individuales que podrían afectar a la regresión como pueden ser: edad, nivel de literacidad, actitud hacia la L2, exposición al español durante las vacaciones, etc.

Una vez realizado el necesario acopio de datos, podremos analizarlos y tomar decisiones sobre cómo dar inicio al periodo contemplando las necesidades del mayor número posible de estudiantes: qué contenidos trabajar, con qué tipo de actividades, con qué materiales didácticos… Informaciones, en definitiva, fundamentales para todo el colectivo de profesores de español en Brasil.

Quien se anime a seguir esta senda de investigación aquí tiene algunos enlaces para entrar en materia: