Los dos primeros artículos de esta serie constituyen una aproximación al tema general de la variedad en las clases de ELE. Una vez explicada la necesidad de elegir un modelo de lengua como hilo conductor de nuestros cursos, compatible con la posibilidad de incorporar diferentes rasgos relacionados con la variedad geográfica de nuestra lengua, nos proponemos abordar de manera más particular cómo se tratan estos dos asuntos en los diferentes contextos de enseñanza-aprendizaje de ELE.

Para ello, les propongo un viaje, una mirada, que espero resulte enriquecedora, a otros contextos de enseñanza-aprendizaje de ELE. Viajaremos a Europa y Estados Unidos. Al final, llegaremos de vuelta a Brasil, donde, trataré de esbozar, desde una perspectiva externa, la realidad de la enseñanza del español en el tema que nos ocupa. Sobra decir que agradeceré enormemente sus contribuciones desde las posiciones de los que conocen la realidad sobre el terreno.

En nuestro viaje, trataremos de analizar el contexto en el que se produce la enseñanza-aprendizaje de español –quién estudia español, quién lo enseña, cuáles son las directrices que marcan la enseñanza de ELE… Después, descenderemos al análisis de los materiales de ELE en este contexto.

¿Por qué los manuales de ELE? La respuesta parece clara. A través de ellos, los editores tratan de ofrecer un recurso ajustado a las necesidades y expectativas de los profesores y los alumnos en un determinado mercado.

En el tema que nos ocupa parece justo reconocer el esfuerzo de las editoriales en los últimos años en un doble sentido; primero, partiendo de la realidad plural del español y de la necesidad de abordar modelos de lengua cercanos a las necesidades e intereses de los alumnos; y, segundo, ofreciendo muestras de lengua reales, haciendo compatible las necesidades de lengua controlada de los niveles más bajos con las posibilidades de utilizar materiales reales para los niveles más altos.

Comencemos por el viejo continente. Europa muestra una realidad lingüística plurilingüe en la que el español, como lengua materna, ocupa un lugar demográficamente discreto. Sin embargo, si nos trasladamos al ámbito de la enseñanza de segunda lenguas la cosa cambia sustancialmente. Efectivamente, en este caso, hay que hablar de una posición respetable, ya consolidada, y de un aumento en la demanda.

Como señala Moreno Fernández (2010: 176), son tres las preguntas que podríamos hacernos en este caso; a saber: cuáles son las expectativas y necesidades de los alumnos que aprenden español en este contexto, cuál es el origen de los profesores que imparten español en este ámbito y de dónde proceden los materiales que se utilizan. Nosotros, además, abordaremos una cuarta referida al tratamiento que se da al tema que nos ocupa en las dos obras de referencia en el ámbito europeo. Me refiero al El marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza y evaluación y al Plan curricular del Instituto Cervantes.

La respuesta a estas cuatros cuestiones constituirá el tema de nuestro próximo encuentro. Para ir abriendo boca, adelantamos hoy la respuesta a la primera pregunta, la referida a los alumnos. Según Moreno Fernández, «en un grado destacado (las necesidades y expectativas de los alumnos) tienen que ver con intereses ligados a España, por la cercanía física, por el atractivo de su cultura y su geografía y por su condición de puerta europea hacia el continente americano», aunque, como señala más adelante, «la América hispana es en sí misma un destino cultural y socioeconómico al que los europeos pueden acceder directamente y con relativa facilidad».

 

Lecturas adicionales

Moreno Fernández, F. (2010): Las variedades de la lengua española y su enseñanza. Madrid: Arco Libros.