No enseño “E/LE” porque no uso, de manera alguna, este término: E/LE – Español Lengua Extranjera.

Pero… ¿por qué?

Lo usaba. Lo usaba muchísimo. Acabo de buscarlo en mi currículo y ¡lo encontré cincuenta veces! Un día, me puse a pensar: ¿para qué, en Brasil, decir E/LE y no simplemente “español” o “castellano”? Entiendo que en países hispánicos es necesario diferenciar, especialmente en lo que respecta a la educación, el español lengua materna y el español lengua extranjera. Pero en Brasil, ¿esto es necesario o es solamente el uso, sin reflexión, de algo que aquí no tiene sentido? Pues…. Aunque en las zonas de frontera de Brasil con países hispano-americanos el español/castellano no sea una lengua extranjera, lo que requiere un trabajo específico en su enseñanza, no es lo que pasa en gran parte del país, especialmente en mi contexto, Río de Janeiro. Así, pues, no veo razones para usar la designación E/LE y opto, conscientemente y también por una cuestión de política lingüística y educativa, por emplear “español” o “castellano”.

A propósito, podría seguir argumentando en contra del uso de “E/LE” porque oculta la discusión sobre las designaciones “español” y “castellano”.

¡Ah! Tampoco uso lengua “extranjera”. Dejo el tema para otro texto.