Muchas son las publicaciones y los discursos favorables a la utilización de actividades lúdicas en las clases, y más precisamente, en las clases de idiomas. Indiscutiblemente, lo lúdico es bienvenido cuando el asunto es el aprendizaje. En general, cuando les proponemos a los alumnos un juego u otra actividad lúdica cualquiera, se involucran más, se relajan, no se dan cuenta de que están aprendiendo y se expresan con más facilidad. Sin embargo, algunas consideraciones se deben hacer para que se utilice este recurso de manera realmente productiva.

En primer lugar, las actividades lúdicas, como cualquier actividad que se proponga en clase, deben presentar propósitos claros y definidos, que estén en línea con los objetivos del curso. Eso equivale a decir que no las debemos usar solo como un pasatiempo o cuando no sabemos qué hacer con los alumnos. En cada una de las actividades lúdicas presentadas, es imprescindible que los alumnos entiendan (antes o después de realizarlas) cuál era su propósito y qué pasaron a aprender tras realizarla. Cuando eso no ocurre, lo lúdico suele caer en un vacío de sentido y pierde su importancia y función.

Otro punto que merece mencionarse es que las actividades lúdicas no siempre agradan a todos los alumnos. Se hace necesario conocer bien a los estudiantes con los que estamos trabajando antes de proponer determinados juegos y dinámicas en que los alumnos más retraídos puedan sentirse incomodados. En lo que se refiere específicamente a los juegos o actividades más competitivas, no se puede olvidar que, en general, un alumno o grupo de alumnos es el “vencedor” y los demás son “perdedores”. Aunque se pueda aprovechar para explicar que el objetivo más importante de dicha actividad es aprender, si los “perdedores” son siempre los mismos habrá una tendencia a que no quieran más participar en las próximas ocasiones.

Una de las grandes ventajas de las actividades lúdicas es propiciar al alumno el contacto con lo inesperado y lo nuevo, que lo hacen salir de lo habitual y despiertan su curiosidad. Así, se espera que las actividades sean variadas en su formato (no siempre canciones, no siempre “el ahorcado” etc.) y utilizadas en momentos distintos de la clase y del curso, de forma que puedan efectivamente aportar al proceso de aprendizaje. Además de publicaciones sobre el tema, internet es una excelente fuente de búsqueda de actividades lúdicas y dinámicas variadas para las clases de español.

Para saber más

ANTUNES, Celso (1998). Jogos para a estimulação das múltiplas inteligências. Petrópolis, Vozes, 13ª. ed.

COSTA, Ana Lucia Esteves dos Santos; MARRA, Prosolina Alves (1995). Juegos para la clase de español como lengua extranjera. Madrid, La Factoría.

FERNÁNDEZ, G. E.; CALLEGARI, M. V., RINALDI, S. Atividades lúdicas para a aula de língua estrangeira – Espanhol: considerações teóricas e propostas didáticas. São Paulo, IBEP, 2012.

FRITZEN, S. J. (1999). Exercícios práticos de dinâmica de grupo. Petrópolis, Vozes, Vol. I, 27ª. ed.

GÁRFER, J. L. & FERNÁNDEZ, C. (2001). Juegos de Palabras. Madrid, Edimat Libros.

HOYO, Ma. Ángeles del; DORREGO, Luis; ORTEGA, Milagros (2006). Propuestas para dinamizar la clase de E/LE. Madrid, Edelsa.

MACEDO, Lino (2005). Os jogos e o lúdico na aprendizagem escolar. Porto Alegre, Artmed.

ROJAS GORDILLO, Carmen (coord.) (2003). Actas del X Seminario de Dificultades Específicas de la enseñanza del español a lusohablantes. El componente lúdico en la clase de E/LE. Brasília, Embajada de España en Brasil/Consejería de Educación/Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España.