Antes de hablar de evaluación en la enseñanza de niños, considero importante una mirada más general sobre el tema.

Empezamos por decir que se considera la evaluación una actividad imprescindible en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Eres Fernández y Baptista (2010, p.11) la definen como “una acción educativa que supone la recogida de información para su posterior análisis y toma de decisiones, tanto por parte de los docentes como de los discentes”. Ya Bloom et al. (1983, p.8) la entienden como “um método de coleta e de processamento dos dados necessários à melhoria da aprendizagem e do ensino”. Según Haydt (2008, p.7), la evaluación preocupa al profesor porque “faz parte do trabalho docente verificar e julgar o rendimento dos alunos, avaliando os resultados do ensino” y, también, porque “o progresso alcançado pelos alunos reflete a eficácia do ensino”; y Palencia de Burgos (In: BELLO, 1990, p.220) afirma que la evaluación sirve para proporcionar información sobre el nivel de cumplimiento de los objetivos y la idoneidad de la metodología. […], introducir las correcciones necesarias durante el desarrollo del programa para alcanzar los objetivos marcados”.

Así, vemos que la evaluación forma parte del proceso de enseñanza y aprendizaje como reguladora del camino del profesor. Haydt (2008, p. 19) la clasifica en tres tipos:

  • la diagnóstica, cuya función es “verificar a presença ou ausência de pré-requisitos para novas aprendizagens e para detectar dificuldades específicas de aprendizagem, tentando identificar suas causas”;
  • la formativa, cuya función es controlar, o sea, “constatar se os objetivos estabelecidos foram alcançados pelos alunos e fornecer dados para aperfeiçoar o processo ensino-aprendizagem”; y, por fin,
  • la somativa, cuya función es “classificar os resultados de aprendizagem alcançados pelos alunos, de acordo com níveis de aproveitamento estabelecidos”.

El Marco Común Europeo (2002, p. 187) añade que la evaluación tiene que presentar:

a) validez, pues debe indicar el grado en que el instrumento de evaluación mide correctamente el conocimiento o las destrezas que se pretende medir;

b) fiabilidad, pues debe medir la consistencia de los resultados que proporciona; y

c) viabilidad, pues verifica la posibilidad de utilización del instrumento, como tiempo, disponibilidad de equipo necesario, por ejemplo.

Las evaluaciones pueden ser, también, objetivas, cuando presentan respuestas cerradas, únicas y, por eso, su corrección suele ser más exacta; o subjetivas, cuando proporcionan respuestas abiertas, diversas posibilidades de interpretación y, normalmente, exigen un esfuerzo mayor de corrección por parte del profesor.

Cuando pensamos en evaluación del aprendizaje de español como lengua extranjera a niños de los primeros años de la enseñanza fundamental, es conveniente que consideremos la cuestión del proceso de alfabetización en lengua materna. Este será el tema del próximo mes.

Besitos,

mone (monenaldi@hotmail.com)

Referencias:

BELLO, P. et all. Didáctica de las segundas lenguas. Madrid: Santillana, 1990.

BLOOM, B.S.; HASTINGS, J.T.; MADAUS, G.F. Manual de avaliação formativa e somativa do aprendizado escolar. São Paulo: Pioneira, 1983.

ERES FERNÁNDEZ, I.G.M.; BAPTISTA, L.M.T.R. La enseñanza de lenguas extranjeras y la evaluación. Madrid: Arco/Libros, 2010.

ESPANHA. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación. Madrid: Instituto Cervantes, 2002. Disponible en: <https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/marco/>, accedido el 25 nov. 2014.

HAYDT, R.C. Avaliação do Processo Ensino-aprendizagem. 6.ed., São Paulo: Ática, 2008.