Te acercas. Murmullas, me invitas.

Envuelves mi cintura y mis oídos.

Unos acordes y, aun sin letra, sé que eres tú.

Tu son se asoma por mi alma.

Me inundas y armonizas mis discursos.

Ajusto mi voz a tus tonos.

Te vibro. Me mueves. Te hablo. Me bailas.

Mi cuerpo son tus cuerdas. Me tocas.

Una palabra, una nota, una palabra, una nota. Seguimos.

Pulso a tu ritmo. Me descompaso. Acelero.

Graves y agudos te disputan. Los acompaño.

Mi sangre corre según tu melodía.

Giro al compás de tus fonemas.

Tu sintaxis me inebria.

Piso fuerte tus verbos. Fluctúo con tus pronombres.

Una palabra, una nota, una palabra, una nota. Seguimos.

Letra y melodía en movimiento.

Vals de mis anhelos. Música de mis pasiones.

Arte del pensamiento. Capricho del lenguaje.

Modulas mis ilusiones.

Compones la música con los pies, bailas y ella vive.

Coloreas nuestra banda sonora.

Una palabra, una nota, una palabra, una nota. Seguimos.

Sinfonía de vocablos y arreglos.

Partitura de mis sueños.

Festejamos tu valor. Te dedico mi honor.

Vibramos tu historia y tu cultura.

El sonido se vuelve bajo. Se acerca el último refrán.

Me aprietas junto a tu pecho. Me despido.

Termina nuestra pieza. Te llevas tus encantos.

Te vas y me quedo cantándote, bailándote, perteneciéndote…

Una palabra, una nota, una palabra, una nota. Sigues. Sigo. Seguimos.

* Inspirada en las canciones “Don de fluir” del álbum Eco, de Jorge Drexler, y “Bailo con vos” del álbum La música no se toca, de Alejandro Sanz.