“Hay algo, también, en este pertenecer a un mundo signado por la lengua española, como un dedo que desde lo alto señala la más honda razón de nuestro paso por la tierra.”*

Álvaro Mutis

Escritor colombiano

Te dicen extranjera. Pobres, nada saben de nuestra historia…

Te relegan a un lugar distante, del otro, de aquel que no nos pertenece y al que solo visitamos como turistas.

Pero tú y yo ya tenemos confianza. Palabra a palabra, sonido a sonido, te has vuelto mía y somos una. Te he recibido en mi nido y ahí, cómoda, has sembrado semillas y creado raíces.

No hace falta pasaporte ni gramática para que te naturalices en mi alma. ¡Pasa, lengua! ¡Adelante! Invádeme con tus libros y tus mapas. Trae todo tu equipaje: tu forma, tu gente, tu calor. Haz compañía a mi “lengua materna”, fúndete con ella.

Trae el ritmo de tu latido y crea una canción con el mío; bailemos entre tus fonemas.

Tómame de la mano y llévame a tus tierras, enséñame a vivirte, hazme portavoz de tus encantos.

Eres mi patria en el mundo. Yergue mi devoción como bandera, haz eco de mi voz por tus fronteras.

Soy ciudadana de tus pronombres, me muevo entre tus verbos. Aun cuando callas, resuenas en mis ilusiones. Traduces el mundo con tus silencios.

He descubierto mi identidad en ti y, poco a poco, has dejado de ser ajena. Eres mía, eres yo. Soy tú.

He hecho de ti mi vida; formas parte de mi labor, mi ocio y mis amores.

Te vivo, te canto, te luzco. Te llevo como mi verdad e invito al mundo a degustarte.

Ya no te hablo; tú hablas por mí, de mí.

Lengua española: no eres extranjera. Eres mía, muy mía.

* “Vivir el idioma español”. In: En español. Madrid: Santillana: 2001, p. 236-237.