El Mundial nos ha permitido ver, además de fútbol, un tipo de profesional de la traducción en acción: el intérprete. Hemos tenido ejemplos de trabajos excelentes, como la interpretación de las entrevistas a los jugadores al final del partido o la interpretación de los comentaristas de múltiples nacionalidades en un programa deportivo en directo, y también ejemplos de fracasos, realizados por personas que no se dedican a la interpretación profesionalmente. Como suele ocurrir, la diferencia entre un buen y un mal resultado es la profesionalidad. Aprovechando el filón, me gustaría explicar en qué consiste el trabajo del intérprete, qué tipos de interpretación existen y las habilidades requeridas para ejercer la profesión.

La interpretación es la transmisión oral de un discurso también oral a otra lengua ­–excepto en la interpretación en lengua de señas, en que la transmisión se hace gestualmente–. Por tanto, la principal diferencia entre traducción e interpretación es que la primera es escrita y la segunda, oral.

Dentro de la interpretación, existen varias modalidades:

  • Interpretación simultánea: Es aquella en que un orador produce un discurso oral y el intérprete lo reproduce en otro idioma simultáneamente, al mismo tiempo. Este tipo de interpretación suele utilizarse en conferencias, donde normalmente el intérprete se encuentra en una cabina insonorizada desde donde ve al orador, escucha el discurso mediante auriculares y lo reproduce en otra lengua por un micrófono. El público escucha la interpretación por medio de unos auriculares.También vemos este tipo de interpretación en programas de televisión en directo, como la ceremonia de los premios Oscar o en entrevistas.

    La principal dificultad radica en el hecho de que el intérprete tiene décimas de segundo para escuchar el mensaje, entenderlo, traducirlo mentalmente y reproducirlo, al tiempo que sigue escuchando al orador. Para ello, requiere de una alta dosis de concentración, saber controlar el estrés, tener buenos reflejos y una buena dicción, además, claro, de un excelente dominio de los dos idiomas. No todos los traductores tienen estas habilidades, por lo tanto, el hecho de que alguien sea traductor no garantiza que pueda hacer una interpretación simultánea. Para poder ejercer, el intérprete necesita recibir una formación intensiva en cursos especializados.

  • Interpretación consecutiva: Es aquella en que un orador produce un discurso oral y el intérprete, que se encuentra a su lado, reproduce el discurso una vez el orador ha terminado de hablar. Si el discurso es muy largo, el orador va haciendo pausas para que el intérprete vaya traduciendo su discurso poco a poco. Este tipo de modalidad suele utilizarse en ruedas de prensa, presentaciones de productos, reuniones. La principal habilidad requerida en este caso es la memoria: el intérprete no puede olvidarse de transmitir ningún detalle importante. Para ello, suele tomar notas valiéndose de una serie de signos que le ayudan a recordar las informaciones.
  • Interpretación de enlace y acompañamiento: Es aquella en la que el intérprete sirve de enlace entre dos o más personas que hablan lenguas distintas. En este caso, el intérprete interpreta el discurso de cada uno de los oradores para que los demás lo entiendan. Para ello, tiene que traducir hacia su lengua materna y también hacia la lengua extranjera. En el caso de hacer acompañamiento, el intérprete se desplaza junto con el cliente a cualquier lugar que necesite ir. Esta modalidad se da en reuniones, viajes de negocios, visitas a fábricas o instalaciones, etc.
  • Interpretación susurrada: Es aquella en que una persona contrata a un intérprete que trabaje solo para ella, porque su lengua materna es diferente de la del resto de los presentes. El intérprete permanece a su lado, susurrándole la interpretación –simultánea– al oído, para no molestar al resto.
  • Interpretación jurada: Suelen ser interpretaciones consecutivas o de enlace que tienen la particularidad de producirse en juzgados o notarías. En este caso, el intérprete tiene que ser jurado o público, es decir, tiene que haber sido aprobado en las oposiciones que organizan las juntas comerciales de los estados brasileños.

La dificultad del trabajo se ve reflejada en el precio que cobran los intérpretes, que se establece por día de trabajo. Hay quien considera que es demasiado caro, pero lo cierto es que caras son las consecuencias de trabajar con un intérprete no profesional. Si no, que se lo pregunten a los jugadores de la selección española.