El “país del fútbol”, con varias conquistas, con varios laureles, el país más grande de Latinoamérica. Brasil pasa por un momento de apatía con relación al Mundial.

Una nación que está a las puertas de un certamen de gran magnitud demuestra poco entusiasmo por el venidero torneo. Aunque se le ha llamado “deporte de multitudes”, el fútbol en Brasil ya no consigue despertar el mismo poder de contaminación y de motivación de los aficionados. El fútbol es, sin duda, el principal deporte del país, pero aún así, los estadios siguen vacíos y la audiencia de los partidos va en caída, siendo los motivos varios, desde billetes muy caros hasta la violencia y la corrupción.

Aunque muchas veces tuvimos Mundiales en que los gritos se escuchaban en todos los rincones, hoy lo que se oye es un grito de huelgas y protestas. El clima callejero en Brasil, que precede generalmente el Mundial –los coches con adornos temáticos y banderas, las paredes y calles pintadas con los colores de la bandera nacional–, no se ve mucho este año.

Hay posiblemente varias razones que puedan explicar esta aparente desmotivación brasileña. Puede ser por la ansiedad de que las preparaciones no estén a la altura de las expectativas mundiales; por el temor a que el Mundial se tome como un evento corrompido, en que se gastó mucho más que en otros países, aunque nada se pudo comprobar en los juzgados; por la tristeza con un “desperdicio” de dinero público cuando hacen falta servicios esenciales.

El gobierno está haciendo todos los esfuerzos para que este sea el “Mundial de los Mundiales”. Para eso, presenta impresionantes beneficios que el país heredará justificando los trastornos de las obras y la grandeza de las inversiones, los anuncios tratan de convencer a los brasileños de que este torneo representa su propia identidad como pueblo.

Estamos seguros de que, una vez que los seleccionados comiencen a llegar, volverán el entusiasmo y la alegría que acompañan siempre a los brasileños. Es cierto que el amor de Brasil por el fútbol no se puede medir, es como una religión, un deseo colectivo y un mantra nacional.

Cualquiera que haya visto la final de la Copa Confederaciones el año pasado, en la que Brasil derrotó a España, estaría convencido, por el entusiasmo del público, de que Brasil sigue siendo “o País do Futebol”.

Por fin, esperamos que este Mundial sea la bendición para un pueblo que espera siempre días mejores, y promueva con honor verdaderas transformaciones en todas las capas de la sociedad, y que el “país del fútbol” también se convierta en el país de la salud, de la educación, de la seguridad, etc. En términos positivos, claro. ¡Adelante, Brasil!

 

Recomendaciones

Almanaque do Futebol Sportv. Autores: Gustavo Poli; Ledio Carmona. Editora Casa da Palavra.

Boletín Santillana de mayo 2014.

O Futebol Explica o Brasil – Uma História da Maior Expressão Popular do País. Autor: Marcos Guterman. Editora Contexto.

Por que Não Desisto – Futebol, Dinheiro e Política. Autor: Juca Kfouri. Disal Editora.