Estudiar o aprender lenguas extranjeras es útil y formativo no solo por razones obvias (ser capaz de comunicarse con más personas en el mundo, conseguir un mejor puesto de trabajo, disfrutar más intensamente de los viajes). También como reto intelectual y para tener una mejor perspectiva, o más criterio, a la hora de considerar algunas verdades universalmente (o nacionalmente, o lingüísticamente) aceptadas como tales. Esto viene a cuento, entre otras cosas, de las preposiciones “a” y “en” (em, in, en otras lenguas) usadas con los verbos “ir” y “llegar”, u otros de significado próximo.

En español, el verbo “llegar” rige preposición “a”, igual que en portugués. Sin embargo, recuerdo que en mis tiempos como profesora de español en Brasil con frecuencia corregía a los alumnos el uso de “llegar” con la preposición “en”. Se trata de una interferencia muy común, dado que en portugués está extendido el uso de chegar con preposición em. Recuerdo también una discusión (en el mejor sentido de la palabra) con una alumna que veía más lógico decir chegar em (y, por lo tanto, “llegar en” en español). Y tenía toda la razón.

La preposición “a”, usada en español con los verbos “ir”, “dirigirse” o “encaminarse” es, en efecto, una preposición de movimiento y de lugar a donde. Sin embargo, “en” es una preposición de lugar en donde que, en principio, no se usaría para indicar movimiento sino permanencia (“estar en”, “permanecer en”). Por tanto, recurriendo a la lógica, tendría que decirse “llegar en”. Así es en otras lenguas, como en italiano (arrivare in città) o en inglés (arrive in Madrid, o arrive at the airport). Por eso los hispanohablantes suelen decir en inglés *“to arrive to” por error de interferencia.

No voy aquí a reclamar el uso de “llegar en”, ni a pedir la despenalización de este uso por parte de hablantes brasileños que aprenden español. Pero ya el gran Gabriel García Márquez pidió jubilar la ortografía, ‘terror del ser humano desde la cuna’ (enterrar las haches rupestres, poner más uso de razón en el uso de los acentos escritos, simplificar la “b de “burro” y la b de “vaca”, ‘que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos, y siempre sobra una’). Aunque solo sea por sentido práctico.