Al final del primer artículo de esta serie, hablábamos de la necesidad de elegir un modelo de lengua para nuestras clases. Hecho perfectamente compatible con la posibilidad de ir incluyendo rasgos no pertenecientes a dicho modelo a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Cuál podría ser ese «modelo de español» para las clases de ELE?
¿Qué criterios podríamos seguir para incluir «la variación» en nuestros programas de español?

El artículo de hoy tratará de responder a estas dos cuestiones.

Propuestas de modelos

Se trata de elegir el español que resulte más próximo al alumno, por sus intereses o necesidades personales –intención de viajar o establecerse en un determinado país, por ejemplo– o por una situación de hecho –contacto directo con una zona–.
¿Español rioplantense? ¿Centroamericano? ¿Español del centro norte peninsular o castellano?… En principio, al hablar de diferentes modelos, nos planteamos distintas variantes geográficas y las anteriores bien podrían ser diferentes opciones para distintos públicos.

Mencionaremos, aunque muy brevemente, otra posibilidad que Moreno Fernández (2000: 81) define como una norma culta general, abstraída de las normas cultas existentes. El referido autor habla de un «español general» y lo define como «un modelo lo más general posible, una norma lingüística abarcadora».

Criterios para introducir la variación

Como decíamos, la elección de un modelo no debería impedir la introducción de elementos no pertenecientes a dicho modelo. Lo que sigue es una propuesta de criterios que podrían guiar la introducción de estos elementos distintos a nuestro modelo.

1. Diferenciación entre la competencia activa –relacionada con la expresión oral y escrita– y competencia pasiva –relacionada con la comprensión oral y escrita. El objetivo, en este caso, es competencia activa en un modelo de lengua y competencia pasiva en la mayor cantidad de modelos posibles. Como señala Anadón Pérez (2005), «se trata de proporcionar muestras de lengua a nuestros alumnos no con el objetivo de reproducirlas o imitarlas, sino más bien con el objetivo de familiarizarse con ellas, reconocerlas, comprenderlas y discriminarlas».

2. Necesidad de ofrecer muestras de lengua que ejemplifiquen los elementos que describimos. Martín Perís (2001: 31) distingue entre textos-fuente –aquellos que presentamos al alumno– frente a textos-producto –aquellos que el alumno debe ser capaz de producir–. Al hablar de variedades geográficas caracteriza a los primeros con los rasgos de «máximo localismo» –los textos deben estar claramente identificados en lo que se refiere a su localización geográfica– y «gran diversidad», y a los segundos como «opción del alumno» y «un solo modelo», en el sentido de que el alumno deberá ser capaz de producir un solo modelo que estará determinado por sus intereses y necesidades.

3. Necesidad de establecer una programación que vaya incorporando más elementos en los niveles más altos. Según Anadón Pérez (2005), «en la primeras etapas de aprendizaje se trabajará con un modelo de lengua y el conocimiento de variantes es un proceso de maduración lingüística que puede alcanzar grados muy diversos».

Según el Plan curricular del Instituto Cervantes (2006:60), la presencia de rasgos de variedades dialectales «debe responder a una proporción adecuada en relación con las muestras del modelo de la variedad que se describe y el incremento de dominio de lengua que se supone con el nivel de estudio».

Lecturas adicionales
Anadón Pérez, María José (2005): Hispanoamérica y el español de América en la enseñanza de español a alumnos ingleses, en Biblioteca Virtual Redele 3, primer semestre, https://www.mecd.gob.es/redele/Biblioteca-Virtual/2005/memoriaMaster/1-Semestre/ANADON-P.html

Martín Peris, Ernesto (2001): «Textos, variedades lingüísticas y modelos de lengua en la enseñanza de español como lengua extranjera», en Carabela 50, 103-136, https://preview2.awardspace.com/ernestomartin.com/wp-content/uploads/2008/12/variedade.pdf

Moreno Fernández, F., ¿Qué español enseñar?, Madrid, Arco/Libros, 2000.

Plan curricular del Instituto Cervantes (2006). Madrid-Biblioteca Nueva. https://cvc.cervantes.es/Ensenanza/biblioteca_ele/plan_curricular/default.htm