Quisiera volver a un tema que, aunque ya muy debatido, sigue siendo de suma importancia en la enseñanza de español en Brasil, que es el estudio del español de América. La enseñanza de español en Brasil gana vigor cuando, en los años 1990, se crea el MERCOSUR y se entiende que los brasileños deben aprender español para poder interactuar con las personas del bloque económico dado que Brasil es el único país que no tiene el español como lengua oficial.

Como diversos trabajos ya señalaron, España incluye a Brasil en su política de expansión lingüística y lidera las políticas de enseñanza de español en nuestro territorio, enviando profesores, produciendo materiales didácticos, promoviendo cursos de actualización y formación etc. No se puede olvidar, sin embargo, que España se enfrentó una fuerte resistencia de muchos profesores de español en Brasil, liderados por algunos profesores universitarios acompañados por algunas asociaciones de profesores de español.

El problema de la política lingüística española es que generó una contradicción en relación con los objetivos iniciales de la enseñanza de español en Brasil (la colaboración en el proceso de integración regional) dado que aunque el foco eran los países de Sudamérica, se enseñaba un español europeo (materiales hechos en España eran utilizados sin alteración en Brasil, profesores españoles enseñaban su variedad, profesores brasileños aprendían y enseñaban la variedad española etc.).

Diversos trabajos desde los años 1998 señalaron que tanto los profesores como los estudiantes prefieren la variedad española (o sea, la de Madrid) en la enseñanza de español por muchas razones, algunas absurdas. Talia Bugel y Helade Santos publican el año 2010 un interesante estudio que tiene como objetivo evaluar las creencias de estudiantes sobre las variedades del español y piden que los estudiantes evalúen dos grabaciones que tienen que escuchar, una de una argentina y otra de una española. Lo curioso del resultado es que, cuando saben quién es la argentina y quién es la española, la evaluación positiva recae sobre la española (la más simpática, habla más claro etc.); pero, cuando no saben quién es cada persona, la evaluación positiva recae sobre la argentina.

Los resultados de Bugel y Santos (2010) ponen de relieve el problema político de las variedades del español y que, sin explicitación, la variedad más clara, más amigable, más fácil, es la argentina.

El conocimiento del funcionamiento de las variedades americanas, especialmente las de nuestros vecinos, es de fundamental importancia para la enseñanza del español en Brasil teniendo en cuenta el objetivo de la integración regional. El actual gobierno ya dejó claro que ese tema no está entre sus políticas prioritarias. Sin embargo, los educadores no pueden dejarse llevar por cambios gubernamentales.

Por fin, hay que recordar que el español de América no es una entidad dialectal. Al revés, es el conjunto de variedades del español habladas en América, lo que implica, obviamente, en diversidad lingüística interna. Incluso dentro de los propios países.

El tema del funcionamiento de la lengua española no es algo secundario. Es algo principal en las clases de español en Brasil y estar atentos a su diversidad, especialmente, a la lengua hablada en América, es una postura política necesaria para que los objetivos iniciales y que, de hecho justifican la enseñanza de la lengua en Brasil, se concreten.