Año nuevo, grupos nuevos, clases nuevas. ¿Y cómo empezarlas con alumnos que tendrán su primer contacto con la lengua española? Una sugerencia es que, tras presentarse y proponer su presentación a los alumnos, el profesor establezca con ellos una charla informal en la que les pregunte, por ejemplo:

  • qué conocen sobre el idioma;
  • si alguien ya lo estudió anteriormente;
  • cuántos hablantes del español creen que hay en el mundo;
  • dónde se lo habla oficialmente (si posible con el auxilio de un mapa);
  • qué conocen, aunque superficialmente, sobre esos países;
  • qué personalidades, películas, canciones, libros, conocen en español;
  • qué palabras ya conocen del idioma;
  • si les parece importante aprender lenguas y por qué;
  • qué ventajas puede tener una persona que sepa hablar español;
  • cómo, cuándo y con quién lo podrán utilizar;
  • qué esperan del curso;
  • qué actividades les gustaría realizar;
  • cómo piensan dedicarse al curso;

Luego, se puede presentar lo que ya haya sido planeado, y proponer adaptaciones, si necesario y posible. Ese momento es de extrema importancia, pues ahí se establecerán los límites, acuerdos, objetivos y demás informaciones del curso.

Como actividad final se puede preguntar: “¿Creen ustedes que lo que van a estudiar es español o castellano? ¿Por qué?” Después de breve conversación, el profesor puede pedirles que investiguen para la próxima clase si hay diferencias entre esos dos términos. Y con eso se puede iniciar la segunda clase del curso…