Desde hace ya mucho tiempo los profesores utilizamos la escenificación como recurso de enseñanza-aprendizaje en las clases de lengua. Los roles, las simulaciones en diferentes contextos como el restaurante, la tienda o la calle ya fueron utilizados exhaustivamente en enfoques como el comunicativo y el nocional-funcional. A veces, dichas representaciones les gustaban a los alumnos, por otras, aunque se basaran en la realidad, causaban cierto fastidio.

Hoy por hoy, dentro de una perspectiva socio-histórico-cultural, intentamos dar al proceso colores más reales y conectados a la vida del alumno y a las cuestiones interculturales, de manera que pueda vivir la lengua y no solo hablar sobre la lengua.

El teatro, así como el cine, sobre el que tratamos anteriormente en nuestros artículos, en esa perspectiva, puede ser bastante útil y traer reflexiones únicas, además de muestras de lengua en uso más espontáneo. Además, los juegos teatrales ofrecen espacio para dinámicas que movilizan al alumno para el uso de la lengua en un marco más creativo y espontáneo.

Como sugerencia, plantearé aquí algunas posibilidades de actividades en el aula, basada en mis estudios de teatro a lo largo de los últimos años.

Con los alumnos de nivel A2, es posible hacer el juego de completar la historia. Puedes pedir a los alumnos que se pongan en fila o, en círculo, estableciendo un conjunto de cinco alumnos que deberán contar una historia. El primer alumno deberá plantear el comienzo. Por ejemplo: “Iba por la calle cuando, de repente, apareció un perro feroz”. El siguiente alumno debe seguir la historia improvisadamente, pero dándole sentido de continuidad a lo que acabó de oír. Al final, el último alumno debe darle un cierre a la historia.

Este ejercicio puede ser utilizado para ejemplificar varios puntos: la secuencia de inicio, desarrollo y conclusión de una narrativa; la utilización de los verbos en el pretérito indefinido e imperfecto, o incluso, el perfecto; los marcadores temporales; la descripción, además de la necesidad de oír los unos a los otros y responder de manera rápida a la demanda de la historia.

Otro ejercicio posible es el trabajo que relaciona la experiencia corporal a la producción textual en parejas de una escena. El profesor pude primeramente presentar cuáles son los géneros en el teatro, como la tragedia, la pieza, la comedia, el drama, etc. A continuación, observando la pieza como género realista moderno, subrayar los elementos textuales que lo componen, como la división en actos, las escenas y cuadros y, dentro de estos, los diálogos, las acotaciones, que son la descripción de las acciones de los personajes y elementos del escenario, por ejemplo.

Para empezar la parte de creación del texto, el profesor orienta a los alumnos a que caminen en el espacio y observen sus sensaciones, los ruidos, olores, sensaciones táctiles. A partir de esas sensaciones, cada uno deberá imaginarse como un personaje: qué pensaría el personaje, dónde camina, qué hace, cuál es su objetivo. A continuación, dos alumnos deben, en silencio, hacer que ocurra el encuentro de esos personajes y realizar acciones, sin palabras todavía, en las que los personajes interactúen. Por fin, los dos alumnos deberán redactar una escena de ese encuentro, ampliando la situación e imaginando el texto con las reacciones corporales y anímicas de los dos personajes, o sea, su estado de humor, intenciones y gestos, como en el texto teatral.

Obviamente, el trabajo con texto literarios y la elección de obras consagradas es deseable y una opción para grupos de niveles más avanzados. De esto trataremos en otro artículo.  Por ahora, ¡a escena y buen trabajo!