En los dos posts anteriores nos referimos a las clases a medida dando algunas sugerencias aplicables a cualquier alumno particular. Sin embargo, hay algunos casos en que este alumno tiene necesidades más específicas.

Un caso especial es aquel en el que el alumno va a hacer un curso en el exterior. Lo primero a determinar es qué tipo de curso será. El propio alumno puede contarnos lo que sabe y por qué lo eligió; sin embargo, es importante entrar en el sitio de la institución que lo dicta para obtener más detalles: ¿a qué público está destinado?, ¿qué materias o temas se abordan?, ¿cuál será la duración del curso?, ¿las clases se dictarán todas en español?, ¿qué tipo de institución es la que lo dicta: universitaria, de posgrado, independiente?, ¿se exige un diploma DELE o un puntaje en el examen SIELE? (en este último caso, la preparación deberá dirigirse a la aprobación específica de esas pruebas). La respuesta a estas preguntas nos dará una noción del grado de profundidad del curso, de los elementos de la lengua que el alumno va a precisar y de las destrezas que será necesario practicar. La lectura y la oralidad van a ser fundamentales porque en los cursos dictados en el exterior el material generalmente está en español, pero puede haber textos en otros idiomas, principalmente en inglés. La destreza escrita solo será necesaria si el alumno debe redactar trabajos o dar exámenes escritos en español. Hay algunos cursos en el exterior que permiten que el alumno presente sus producciones en su lengua nativa.

Una forma de preparar al alumno en forma más rápida y dirigida al área sobre la que versa el curso es dividir la clase en tres partes. La primera estará dedicada a la comprensión auditiva usando DVD o videos de internet, seleccionándolos por el grado de dificultad. La segunda tendrá como finalidad transmitir algunos contenidos lingüísticos específicos que consideremos necesarios para nuestro alumno (por ejemplo, expresión de existencia con el verbo “haber”, tiempos verbales que tienen diferentes usos entre el español y el portugués, uso de conectores, funciones comunicativas generales, etc.), siempre considerando el nivel que el alumno tiene en español o si es un iniciante. La última parte se puede dedicar al estudio de temas del área del curso para aprender el vocabulario específico y la forma de expresión característica del medio; así, el alumno no solo aprenderá palabras que le serán necesarias, sino también incorporará el estilo de comunicación de los especialistas en el tema, la manera como abordan los temas y los puntos de vista con los que enfocan las situaciones y problemas. Este aspecto se puede desarrollar conjuntamente con la práctica auditiva, utilizando los videos para ambas finalidades. Es útil también comprar publicaciones en español especializadas en el área (por ejemplo, de arquitectura, de negocios, de marketing, etc.) o buscarlas en internet. Algunas, sobre todo al principio, podemos leerlas en clase con el alumno e ir resolviendo todas sus dudas de comprensión, tanto de las palabras como del contexto. A medida que vaya progresando y que veamos que su nivel de comprensión aumenta, podemos indicarle la lectura de un texto o ver un video como tarea de casa.

Si va a utilizar la destreza escrita, podemos empezar pidiéndole tareas simples sobre la base de los textos o videos que vemos en clase o le damos como tarea. A tal efecto, es importante darle algunas funciones básicas adecuadas a los temas: describir lo que muestra el video o dice el texto y luego expresar su opinión; primero, en pocas palabras y, luego, en forma más completa. A medida que progresa, podemos ir agregando cómo fundamentar su opinión, cómo rebatir con argumentos alguna afirmación del texto o video con la que no están de acuerdo, etc. Cada texto debe ser corregido en clase en forma conjunta.

Para realizar toda esta tarea, tenemos que tener una perspectiva del tiempo disponible para preparar al alumno que, por lo general, con mucha suerte, es de un año, pero que, comúnmente, es de pocos meses, que es el tiempo en el que el alumno decide hacer el curso y se anota. Por lo tanto, elaborar un cronograma de la cantidad de horas de clase que le daremos y de los contenidos nos ayudará a determinar las prioridades y a no quedarnos con temas importantes pendientes.

Por último, no debemos olvidar ayudarlo en la fase del proceso de inscripción cuando tenga que llenar los formularios. Es importante que estos se presenten en un español correctísimo para evitar que sea descalificado por simples errores de expresión u ortografía. Además, las informaciones que se solicitan nos pueden dar una idea del perfil de alumnos y de temas que prioriza la institución. Muchos cursos, sobre todo de posgrado, exigen la realización de una entrevista personal con el candidato durante el proceso de selección, momento para el cual debemos preparar al alumno. La base deben ser los formularios de inscripción, pero no podemos perder de vista que, como todas esas informaciones ya han sido dadas por escrito, la entrevista probablemente se basará en ampliar esas respuestas y en explicitar los motivos que llevaron al alumno a elegir ese curso y esa institución. Cuanto más prestigiosa esta sea, más importante será que el candidato destaque por qué quiere estudiar allí.