En el post anterior comenzamos a hablar sobre las clases a medida y el trabajo de sastre que debe hacer el profesor. Habíamos abordado el tema del mapeo de las necesidades del alumno que estudia español por trabajo y analizamos los aspectos principales que le exige su desempeño.

Vamos a retomar ahora desde el punto en que paramos. Si bien el primer propósito sea enseñarle todos los elementos de la lengua que necesite para trabajar, este no es el único aspecto que debemos contemplar. Detrás del empleado está el ser humano y no lo podemos olvidar en las clases. Ese hombre o esa mujer tienen intereses personales, participarán (aunque sea por trabajo) de reuniones sociales, almuerzos y cenas con nativos, viajarán y se informarán en la lengua meta. Estas “otras” necesidades también deben ser tenidas en cuenta a la hora de programar las clases y sus contenidos. Le serán muy útiles al alumno y le darán un respiro entre las funciones y estructuras de la lengua que, forzosamente, deberá ver.

Así, en nuestro cuestionario inicial es importante preguntarle si va a hacer viajes, a qué países, qué datos de esos países le interesan y qué temas se tocan en esas ocasiones sociales.

En los viajes el alumno deberá saber no solo cómo pedir un plato o dirigirse al mozo, sino también qué platos encontrará, qué comidas típicas podrá degustar, qué ingredientes se usan, a qué hora abren y cierran los restaurantes, en qué partes de la ciudad podrá encontrar lugares abiertos para comer, etc. Esto exige del profesor una importante preparación e investigación previa para llevarle al alumno información completa y actualizada.

Es importante también prepararlo para que sepa los medios de transporte que hay a disposición en la ciudad de destino, cuáles son más convenientes, cuáles son los más seguros. Se nos podrá objetar que esta no es la función del profesor de lengua extranjera y, desde un punto de vista estricto, es verdad, pero cuanto más amplio y mejor el espectro de contenidos que le demos al alumno, más importantes le resultarán las clases y más estrecha será la relación profesor-alumno.

Otro aspecto son los diálogos que podrá tener que sostener en el hotel sobre cualquier aspecto referido a su hospedaje. A pesar de internet, hay cosas que se deben hacer en vivo: pedir algo que le falta en el cuarto, explicar que hay un caño roto y que se está inundando el cuarto, que se quiere bañar y no hay toallas, etc.

Por último, tenemos que conocer cuáles son los temas que le interesan al alumno y aprovecharlos para prepararlo para conversar sobre ellos. Esos serán, probablemente, los temas que aborde en los encuentros sociales paralelos a su trabajo. En esas ocasiones no se habla o se evita hablar de trabajo. Entonces, ¿de qué se conversa? De temas de actualidad de los países de los presentes, qué está pasando en cada uno de ellos, temas deportivos, cultura, costumbres, etc. Saber cuáles de esos temas le gustan al alumno es clave porque el aprendizaje sobre ellos será mucho más interesante y ameno, así como será mejor su desempeño.

Por fin, tenemos que preparar al alumno para las preguntas que le harán sobre lo que está pasando en nuestro país. En este momento, los ejecutivos brasileros son bombardeados a preguntas sobre el proceso de crisis política y económica del país. Deben así, saber contar en español lo que sucede, dar informaciones provenientes de los medios de nuestro país y, por fin, responder a una pregunta muy importante: ¿cómo y cuándo va a terminar todo esto?