Seguimos con nuestras reflexiones acerca de las propuestas de lectura en el salón de clase. Decíamos que los estudiantes deben tener un propósito para leer, así como en el mundo social. Si les pedimos que lean una noticia, un artículo de opinión, una historieta, un cuento o cualquier otro género, es necesario que sepan previamente para qué van a leer. El objetivo de lectura en la perspectiva teórico-metodológica con la que trabajo no se relacionan en un primer momento con contenidos gramaticales o con aspectos estructurales de los textos, sino con la función social del género discursivo.

Pongo como ejemplo la reseña crítica de libro. Las personas que leen reseñas, normalmente lo hacen para saber algunas informaciones sobre el libro y también la opinión del reseñador, o sea cómo evalúa la obra. Generalmente, teniendo en cuenta esa opinión los lectores se sienten más o menos motivados a leer el libro. Entonces, si planificamos una actividad de comprensión lectora con el género reseña, los estudiantes deben ser orientados a leer el texto de modo que al final sean capaces de hablar quién escribió el libro, cuándo, de qué trata, qué editorial lo publicó y también si vale la pena adquirirlo, en base a la apreciación del reseñador. Podemos decir que ese sería el propósito de la primera lectura.

Sabemos que la lectura en el ámbito escolar tiene finalidades pedagógicas y que cada género discursivo requiere habilidades específicas de comprensión. Así, lo ideal es que el alumnado tenga contacto con diferentes géneros. Para el desarrollo de las habilidades, se debe leer el texto más de una vez y si la primera lectura tiene como objetivo el reconocimiento de la función social del género, la(s) lectura(s) siguiente(s) pueden volcarse hacia el (re)conocimiento de las principales características del género, abarcando la composición (la arquitectura textual), el contenido temático (el tema bajo el sesgo de la valoración, del punto de vista) y el estilo (los aspectos linguísticos). Volviendo al ejemplo de la reseña, las preguntas pueden llevar a los alumnos a:

– verificar de qué modo está construido el texto: cuáles son las informaciones presentadas y en qué orden parecen, como se da la inserción de las opiniones sobre el libro, si hay detalles sobre el autor de la obra, referencias a otras publicaciones y citas del libro reseñado (composición);

– observar los recursos léxicos y morfosintáticos: qué tipo de vocabulario se utiliza, como se organizan sintácticamente las frases y los párrafos, si hay presencia de marcadores discursivos, qué tipo de estructuras valorativas  se emplean (estilo);

– identificar el punto de vista adoptado en relación al libro reseñado: cómo esa perspectiva se deja revelar, si es más explícita o más implícita en el texto (contenido temático).

Se puede constatar que el tipo de cuestión está estrechamente vinculado al género discursivo explotado. Aunque todos los géneros posean los mismos elementos constituyentes, el modo en que cada uno de esos elementos se materializa en el texto es particular, porque es propio de cada género.