En el post del mes pasado comentaba la relación entre literatura y cine, series y música.

Días después, me deparo con la noticia de que el gran canal de streaming compró los derechos del libro Cien Años de Soledad y lo adaptará en el formato de una serie.

Desde entonces, estoy tratando de entender todas las emociones que me genera esta noticia.

Por un lado, me encanta saber que la obra volverá a tener visibilidad. Es un libro genial, uno de los más importantes de la literatura en el mundo y merece que lo vuelvan a leer.

No manejo los datos precisos, pero sí sé que las adaptaciones cinematográficas palanquean las ventas de los libros de papel. De hecho, muchas editoriales buscan originales con potencial de adaptación para cine, una vez que con eso garantizan las ventas de los libros. En este sentido, bienvenida sea la adaptación de Cien Años de Soledad, puesto que todo lleva a creer que el interés por el libro va a aumentar.

Me acuerdo bien cuando lo leí por primera vez. Fue en un viaje de carnaval en el cual me llevé los libros que serían las lecturas de la asignatura Literatura Hispanoamericana que iba a cursar en el semestre siguiente (sí, fui el tipo de estudiante que leía en el carnaval y que adelantaba las lecturas en las vacaciones).

Fueron cuatro días sin poder apartarme del libro y varias semanas sin poder pensar en otra cosa sino en su historia. Después, ya profesora, la primera vez que impartí clases de Literatura Hispanoamericana fue en una asignatura de este mismo nombre, en el curso de Letras Portugués Literaturas de una universidad privada. La carga horaria y el currículo eran muy reducidos, así que tenía que ser muy criteriosa al seleccionar las lecturas. No pensé dos veces en armar el curso alrededor de Cien Años de Soledad y, como se puede prever, el libro generó gran encanto entre los estudiantes. Desde entonces, no dejo de incluirlo en las lecturas de mis clases.

Por otro lado, tengo miedo que la caracterización de los personajes no corresponda a mi imagen mental de los mismos. Ya me pasó con los personajes de Faroeste Caboclo y Bajo La Misma Estrella, una vez que en mi mente los personajes tenían cara, cuerpo, mirada y sonrisa muy distintos a los de la imaginación de los productores y directores de dichas películas. Claro que ésta es una preocupación mía únicamente como espectadora, puesto que reconozco que nada de esto compromete la calidad de la adaptación.

Encarando el tema de una manera un poco más técnica, me parece que el formato serie quizás sea muy adecuado para contar la historia de la Familia Buendía. Me explico: el libro cuenta la historia de los Buendía generación tras generación y las series, por su carácter de episodios divididos de manera periódica, puede dar cuenta de contar esta historia familiar de una manera muy efectiva.

De todo esto, les puedo decir que estoy muy curiosa por ver qué producto vamos a tener. Quiero observar cómo se va a dar el proceso de traducción semiótica y, en clase, pienso trabajar con los lenguajes de la ficción, es decir, tratar con los alumnos las particularidades del lenguaje literario y el lenguaje de las series, enfatizar las aproximaciones y alejamientos entre los dos formatos y verificar el diálogo íntimo entre libros y series.