Como dijimos anteriormente, al traducir es importante tratar de evitar las interferencias del portugués sobre el español y viceversa (cosa muy difícil, por cierto, dada la similitud de ambos idiomas). Pero otro de los puntos que hay que tener en cuenta es el “registro”, o sea, el nivel lingüístico del original. No traducir una palabra coloquial por una erudita (o viceversa).

Ejemplo:

Esp.: ¿Aprobaste? ¡Enhorabuena!

Port.: Você passou? Prolfaças!

Hay un enorme descompás entre “enhorabuena” (término común y corriente en español) y “prolfaças” (término en portugués quizá usado por Camões).

Y a la inversa:

Port.: Conhece a moça?

Esp.: ¿Conoces a la doncella?

Cuando no se respeta el registro lingüístico, se echa a perder el sabor del texto, y la traducción puede transformarse en parodia. El registro descompasado, aunque no sea propiamente una interferencia, puede destruir la frase.

Ahora veamos un ejemplo de interferencia concerniente a la estructura:

Esp.: Este fenómeno se ve por todo el mundo.

Port.: Este fenômeno se vê por todo o mundo.

¿Está inteligible en portugués? Sí, pero ¿quién lo diría así en portugués brasileño? Aquí diríamos algo como:

 

Este fenômeno é visto no mundo inteiro.

Esta última forma sería una traducción más acorde con el modo de hablar de los brasileños.

Hay una marcada tendencia a reproducir en el idioma extranjero los términos y las estructuras de nuestro idioma materno. Y a la inversa: traducir el idioma extranjero con formas del idioma materno.

Port.: O governo vem tomando esta atitude…

Esp.: El gobierno viene tomando esta actitud…

Ay, ay, ay, el gobierno no “viene tomando” actitud alguna…. a lo sumo:

… ha estado tomando esta actitud…

(Obs.: la traducción no tiene nada que ver con el contenido ideológico de la frase, porque no cabe duda de que el gobierno siempre tarda en tomar alguna actitud…)

Insisto: la existencia de vocablos iguales o parecidos en idioma extranjero no nos habilita a reproducirlos si queremos expresarnos de la mejor forma. Salvo, quizá, en las traducciones juradas, en que uno debe ser “fiel” al original. Pero aún allí, no se deben escribir engendros solo para ser fiel a un original espeluznante.