“Yo. [‘jo] [‘ʃo] pron. pess. Designa a 1ª pessoa do singular nos gêneros masculino e feminino. ▪ Eu. ”*

Al aprender otra lengua lo que uno busca es encontrarse, pero acaba por dejarse invadir por el otro, por dejarse colonizar. Al intentar aprender, desaprende a ser.

Uno muchas veces no sabe que va a pisar caminos inseguros, que dominar la gramática o la fonética le resultará sencillo si se lo compara con la nueva sintaxis interna que se construirá.

Los pronombres… ah, esos sí que lo volverán loco a uno. El “yo”, viejo conocido, caminará lado a lado con el interrogativo “quién” y sus inseparables signos de interrogación. Con el paso del tiempo, ya no será posible distinguir entre un “soy” y un “son”, mucho menos un “somos”. El yo y el otro. El sujeto y el objeto. Se intercambian las posiciones. Y algún diccionario bilingüe, ¿servirá para definirse?

Ya no existen los verbos infinitivos, mucho menos los impersonales. Ya todo es conjugado.

El otro empieza Indicativo, tiene periodos de Subjuntivo y, lentamente, por medio del gerundio, se vuelve Imperativo sobre el yo. La voz ya no logra ser pasiva. Se experimentan todos los paradigmas de los verbos de cambio.

Y cuando uno se da cuenta, forma y uso se mezclan de tal manera que ya no es posible separar el “yo” del “tú” o del “vos”; somos un único “nosotros”. En primera persona. Del singular y del plural.

 

 

 

*Díaz y García-Talavera, Miguel. Dicionário Santillana para Estudantes. 4ª edição. São Paulo: Santillana Español, 2014. p. 594.