Viajar, como el arte, no trae respuestas, sino preguntas

Los cuestionamientos germinan de las sensaciones

La mirada se vuelve lenta; la escucha, atenta

 

No viajo para encontrarme, sino para perderme

No huyo de mí; no busco a nadie ni nada

Ansío por sentirme una extraña, por no pertencer al lugar ni a mi alma

 

Deseo constantemente romper la anestesia cotidiana

Cotejo mi opinión con la del otro y me deshago de mis creencias

Aprecio lo nuevo y me vuelvo extranjera de mi esencia

 

Calmo la mente, relajo el reloj, subo el volumen de la intuición

Tomo los silencios como espejos para mi intimidad

Escucho mi nueva consciencia, replanteo los sonidos que me componen

 

Compagino mis experiencias y descubrimientos

Me redescubro, apre(he)ndo nuevos vínculos

Vivo colores y olores, pruebo personas y costumbres

 

Vuelvo no más que como un souvenir de la versión de mí que abordó

Asumo una nueva identidad por unos días o por una vida

Viajo lejos para aprender a no ser yo; soy nómada de mis ideales

 

No caben permanencias, facturo mis certezas

Absorbo lo nuevo, lo cambio con mi huella

Tengo ganas de comerme el mundo; mientras me inunda, lo desbordo

 

Viajo a una cultura y me sumerjo en mí; vuelvo diversa e inquieta

Y todo sigue ahí, donde lo dejé, donde lo encontré

Y todo sigue ahí, donde me dejé, donde me encontré