En primer lugar, quiero agradecer a Santillana Español la oportunidad que me brinda al participar en este blog para profesores. Espero que mis reflexiones resulten de interés para los docentes brasileños. Estoy segura de que para mí esta experiencia va a resultar muy enriquecedora.

Esta aportación formará parte de un conjunto de artículos en los que presentaré una serie de reflexiones sobre el español y sus variedades en los manuales de Español como Lengua Extranjera (ELE). Todos mis artículos irán seguidos de unas preguntas que pretenden hacer de este blog un espacio interactivo. Agradezco de antemano todas sus aportaciones.

 

Preguntas y decisiones

¿Ustedes o vosotros? ¿Cuál es la forma de tratamiento para la segunda persona del plural que debo usar en mis clases?

¿Coche? ¿Carro? ¿Auto? ¿Cuál es la palabra que enseñaré a mis alumnos para designar al objeto destinado al transporte de personas?

¿«Le vi» o «lo vi»? ¿Qué es lo correcto? ¿Qué es lo que enseñaré a mis alumnos?

Las preguntas anteriores tienen que ver con la variación, más concretamente, con la variación de carácter geográfico y están relacionadas con decisiones que los profesores de ELE y los autores de materiales debemos tomar al enfrentarnos a la programación de un curso.

 

¿Una única lengua española?

La extensión geográfica de nuestra lengua nos permite apreciar diversidad de manifestaciones que, sin embargo, no impiden el entendimiento. Podemos y debemos enseñar español para conseguir una comunicación satisfactoria con cualquier hispanohablante.

Moreno Fernández (2000: 11) parte de dos ideas que adoptaremos también en nuestro planteamiento:

1. Las alternativas de modelos de español tienen que ver principalmente con usos, no con lenguas ni con variedades de lengua sustancialmente diferentes entre sí.

2. Las decisiones sobre qué y cómo enseñar deben tomarse en cada contexto de enseñanza y aprendizaje.

 

¿Un «modelo de español» para mis clases?

Hay una única lengua española, pero existen también una variedad de usos que exigen una reflexión a la hora de programar un curso. Parece claro que, desde el punto de vista pedagógico, hemos de tomar decisiones sobre lo que vamos a enseñar y cuándo vamos a hacerlo.

Creo que todos estaríamos de acuerdo en que es inviable enseñar, en nuestras primeras clases, todas las formas que pueden adoptar los pronombres personales sujeto de segunda persona de singular y plural, incluyendo el vos, y sus diferentes usos en las distintas zonas hispanohablantes.

La necesidad de conseguir una enseñanza y un aprendizaje eficaz nos recomienda elegir un modelo de lengua para un determinado contexto. Este modelo de lengua tendrá en cuenta los usos lingüísticos que configuran la norma culta de una variedad lingüística y actuará como hilo conductor de nuestro curso.

A la vez, siguiendo con el ejemplo anterior, parece también evidente que, en algún momento de su aprendizaje, el alumno debe saber que, en determinadas zonas, oirá y deberá utilizar unas determinadas formas, para los pronombres personales sujetos de segunda persona, que no son las formas y los usos a los que está acostumbrado.

La elección de este modelo no debe ser incompatible con la posibilidad de ir incorporando contenidos relacionados con la variación a lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje.

 

Y tú, ¿qué opinas?

1. ¿Crees que es necesario elegir un «modelo de lengua» como hilo conductor de tus clases? ¿Cuál debe ser ese «modelo de lengua»? ¿El del profesor? ¿El del manual? ¿El de la región en la que se enseña? ¿Cuál es tu opinión sobre los manuales de ELE en este aspecto?

2. ¿Estás de acuerdo con la afirmación de que «las alternativas de modelos de español tienen que ver principalmente con usos, no con lenguas ni con variedades de lengua sustancialmente diferentes entre sí»? ¿Crees que las variedades, en el caso del español, no impiden o dificultan el entendimiento? ¿Tienes alguna experiencia que contradiga las afirmaciones anteriores?

 

Lecturas adicionales

Moreno Fernández, F., ¿Qué español enseñar?, Madrid, Arco/Libros, 2000.