Caballo de batalla de muchos profesores de ELE, debido a su carácter polifuncional y su implicación en el desarrollo de la competencia comunicativa, los marcadores del discurso constituyen por sí mismos un tema bastante complejo de llevar a clase. Estas unidades lingüísticas son una suerte de «señales de tránsito» en el discurso, tanto oral como escrito, que «facilitan la cohesión textual y la interpretación de los enunciados» (Centro Virtual Cervantes).
Pese a ser una de las cuestiones más estudiadas desde la pragmática del español, su tratamiento en la enseñanza de español como lengua extranjera, visto a través de los diversos manuales de ELE, indica que aún queda mucho trabajo por delante, que corresponderá «subsanar» al docente de ELE. A la escasez de recursos y actividades, se suma una serie de «errores» en su presentación, como refiere Corral Esteve (2009): los manuales de ELE no consideran el tiempo y espacio necesarios para la ejecución de las actividades, recurren a ejercicios que requieren traducción, carecen de terminología clara (confusión entre marcador, conector y conjunción), realizan una caracterización únicamente léxica y gramatical de forma superficial y recogen una contextualización mínima.
En tal sentido, la propuesta de clasificación más global hoy en día sigue siendo la ofrecida por Martín Zorraquino y Portolés en la Gramática Descriptiva de la Lengua Española, de 1999, donde, según su aspecto funcional dentro de los diferentes discursos, orales o escritos, se observan cinco clases de marcadores, a saber: estructuradores de la información, conectores, reformuladores, operadores argumentativos y marcadores conversacionales.
Para su eficiente puesta en escena, Corrales Esteve (2009) sugiere partir de la reflexión con los alumnos, centrándonos —sobre todo— en el contexto y evitando la traducción o las «ya consabidas» listas. Así también, recomienda trabajar las actividades con base en una secuenciación de fases, con el fin de favorecer la asimilación de estas unidades, según sus funciones y particularidades.
Por su parte, Nogueira da Silva (2012) destaca la importancia de explicar los marcadores según su relación con los registros de lengua (formal-informal)
—considerando los marcadores conversacionales como un apartado especial—, y con su distribución en los discursos escritos y orales; además, señala que se debe hacer hincapié en los géneros y secuencias textuales en los que determinados marcadores aparecen con mayor o menor grado de frecuencia.
Los marcadores del discurso, en definitiva, guían nuestro discurso, y, en consecuencia, son un aspecto fundamental de la interacción conversacional, que revela el grado de dominio de una lengua; por tanto, en ELE, merecen la dedicación de sesiones de trabajo específicas y continuas para facilitar la competencia comunicativa del aprendiente de español.