El tipo de usuario lingüístico que buscamos formar está en estricta relación con nuestro dominio del idioma materno y de la lengua que estamos enseñando. Tener muy claro nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades nos auxilia a la hora de planificar y evaluar el proceso de aprendizaje global (nuestro y de los alumnos que se encuentran a nuestro cargo). Al definir el perfil del usuario ideal, empecemos por certificarnos de nuestras destrezas y competencias para que podamos conducir y mediar el trabajo en clase de la mejor manera posible.

Los usuarios competentes son capaces de comprender con facilidad prácticamente todo lo que oyen o leen. Saben reconstruir la información y los argumentos procedentes de diversas fuentes, ya sean en lengua hablada o escrita, y presentarlos de manera coherente y resumida. Pueden expresarse espontáneamente, con gran fluidez y con un grado de precisión que les permite diferenciar pequeños matices de significado incluso en situaciones de mayor complejidad. Son igualmente capaces de comprender una amplia variedad de textos extensos y con cierto nivel de exigencia, así como reconocer en ellos sentidos implícitos. Saben expresarse de forma fluida y espontánea sin muestras muy evidentes de esfuerzo para encontrar la expresión adecuada. Pueden hacer un uso flexible y efectivo del idioma para fines sociales, académicos y profesionales. Producen textos claros, bien estructurados y detallados sobre temas de cierta complejidad, mostrando un uso correcto de los mecanismos de organización, articulación y cohesión del texto.

Los usuarios independientes son los capaces de entender las ideas principales de textos complejos que traten de temas tanto concretos como abstractos, incluso si son de carácter técnico, siempre que estén dentro de su campo de especialización. Pueden relacionarse con hablantes nativos con un grado suficiente de fluidez y naturalidad, de modo que la comunicación se realice sin esfuerzo por parte de los interlocutores, produciendo textos claros y detallados sobre temas diversos y defendiendo un punto de vista sobre temas generales, indicando los pros y los contras de las distintas opciones. Comprenden los puntos principales de textos claros y en lengua estándar si tratan sobre cuestiones que le son conocidas, ya sea en situaciones de trabajo, de estudio o de ocio. Saben desenvolverse en la mayor parte de las situaciones que pueden surgir durante un viaje por zonas donde se utiliza la lengua. Son capaces de producir textos sencillos y coherentes sobre temas que les son familiares o en los que tienen un interés personal, describiendo experiencias, acontecimientos, deseos y aspiraciones y justificando brevemente sus opiniones o explicando sus planes.

Los usuarios básicos comprenden frases y expresiones de uso frecuente relacionadas con áreas de experiencia que les son especialmente relevantes (información básica sobre sí mismo y su familia, compras, lugares de interés, ocupaciones, etc.). Saben comunicarse a la hora de llevar a cabo tareas simples y cotidianas que no requieran más que intercambios sencillos y directos de información sobre cuestiones que les son conocidas o habituales. Describen en términos sencillos aspectos de su pasado y su entorno, así como cuestiones relacionadas con sus necesidades inmediatas. Comprenden y utilizan expresiones cotidianas de uso muy frecuente, así como, frases sencillas destinadas a satisfacer necesidades de tipo inmediato. Pueden presentarse a sí mismos y a otros, pedir y dar información personal básica sobre su domicilio, sus pertenencias y las personas que conocen. Se relacionan de forma elemental siempre que su interlocutor hable despacio y con claridad y esté dispuesto a cooperar.

¿Qué tipo de usuario es usted?

Para saber más: Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación. España, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, 2002.

https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/marco/cvc_mer.pdf