Con este provocador título en el post de hoy me gustaría llamar la atención a un tema que a la vez es muy importante y poco discutido: el de la adquisición de segundas lenguas, desde una perspectiva cognitiva.

En mi opinión, se trata de un conjunto de conocimientos esenciales de que todo profesor de lenguas debe tener al menos una noción básica. Con este post y los siguientes espero poder dar a conocer a muchos compañeros un poco de este apasionante tema. Para definirlo, planteo dos interrogantes: ¿qué sucede en la cognición del alumno durante el proceso de adquirir una nueva lengua? Y la subsiguiente pregunta natural: ¿cómo ese conocimiento me podría ayudar a volver más ‘efectivas’ mis clases?

Advierto desde ahora: esas preguntas no tienen respuesta fácil, pues la respuesta exige que uno se implique en una de las hipótesis competentes que se proponen a explicar el funcionamiento de la mente y su relación con el lenguaje.

Ahora bien: ¿se puede hablar de Adquisición de Segundas Lenguas como un campo separado del de Enseñanza/Aprendizaje de Lenguas? Actualmente se puede decir que sí: existen dos campos de estudio claramente separados.

El de la Lingüística Aplicada a la Enseñanza de Lenguas presenta hipótesis propias y se ocupa del proceso de enseñanza reconociendo que existe un componente cognitivo (que en ese campo la mayoría de las veces aparece de manera oscura y es mal tratado). Las hipótesis clásicas dentro de ese campo adherían a una teorización cognitiva clara, como es el caso del Modelo del Monitor, de S. Krashen (1982), pero con el tiempo, la Lingüística Aplicada a la Enseñanza fue desarrollando un conjunto de saberes propios y desvinculados de hipótesis teóricas sobre el funcionamiento de la mente y del lenguaje, hasta llegar al punto de ofrecer modelos de enseñanza y de evaluación incapaces de explicar la teoría de mente que sustenta los procedimientos empleados. Tal es el caso, por ejemplo, de la Hipótesis de la Producción Comprensible, de M. Swain (1995) muy difundida en la enseñanza de inglés en Brasil. Eso significa decir que, desde una perspectiva cognitiva, el ‘adquirir o no’ cierto conocimiento lingüístico no es tan fácil de evaluar, diferentemente de lo que sustentan muchos modelos de ese campo, una vez que ‘adquisición’ es un término cuyo significado varía según el concepto de lenguaje y de funcionamiento de la mente con la que trabaje uno.

Por otro lado está el universo de la Adquisición de Segundas Lenguas. Totalmente desvinculado de la Lingüística Aplicada, se trata de un despliegue del campo de estudios denominado “Adquisición del Lenguaje” y se ocupa de buscar explicación para los procesos que se dan en la cognición del aprendiz frente al contacto con una lengua diferente de su lengua materna.

Me detendré a tratar, en los próximos posts, de dos hipótesis de funcionamiento de la mente: la propuesta generativista y la propuesta conexionista. Demás está decir que los modelos de enseñanza/aprendizaje pueden y deberían valerse de los hallazgos de los modelos teóricos, o sea, podrían recuperar un diálogo con la lingüística de la mente que han perdido a lo largo del desarrollo de su campo.

Ambas hipótesis a las que me referí en el párrafo anterior se oponen y por eso, en último análisis, entienden el proceso de adquirir una segunda lengua de manera radicalmente contraria, lo que en sí constituye una rica discusión que empezaremos en el próximo post.