(Fuente: Acervo personal)

En 2018, medios de prensa argentinos hicieron eco de los 50 años de publicación de la obra Mi Planta de Naranja Lima. El libro de José Mauro de Vasconcelos forma parte de la memoria afectiva de muchos argentinos, una vez que es ampliamente leído en las escuelas del país, así como también lo son las obras de Jorge Amado, Clarice Lispector y otros escritores brasileños.

En las clases de Lengua y Literatura en Argentina muchas veces se incluyen obras de autores de otros países. Se lee las versiones en castellano porque el objetivo no es adquirir proficiencia en el idioma de origen del libro, sino entender e incorporar sus cuestiones estéticas, expresivas, culturales, políticas y sociales.

Esto me lleva a pensar en la cuestión literatura nacional/literatura extranjera en la educación de Brasil y, principalmente, a hacer la pregunta: ¿para qué enseñar literaturas hispánicas?

Begoña Sáez (s.f.) plantea la pregunta “¿Literatura para aprender lengua o literatura para aprender literatura?”, cuya respuesta es sencilla y compleja a la vez: para los dos.

Según la autora, para que esto ocurra es necesario entender que es posible una conexión entre lengua y literatura sin disminuir o relativizar la literatura. La literatura no es ilustración o adorno para la clase de lenguas. Es un conocimiento que cobra sentido en sí mismo, como objeto simbólico, político, cultural y estético. Por otro lado, tampoco está correcto sacralizar la literatura a punto de no relacionarla con otros saberes.

Entiendo que no es tarea fácil articular lengua y literatura sin menospreciar la literatura. Hacerlo requiere experiencia lectora por parte del profesor. Y aquí toco en una cuestión muy delicada: profesores necesitan reflexionar, de manera autocrítica, si son lectores de literatura, una vez que “sólo un profesor que también es lector es capaz de trabajar el texto literario en clase sin dejarse dominar por el sistema de confusiones” (NASCIMENTO & TROUCHE, 2008).

A la vez, defiendo que la literatura extranjera no tiene que estar presente solamente en las clases de LE. Las OCEM dicen “que se deve privilegiar como conteúdo de base no ensino médio a Literatura brasileira, (…). Nada impede, e é desejável, que obras de outras nacionalidades, se isso responder às necessidades do currículo de sua escola, sejam também selecionadas.” (MEC/SEB, 2006, p. 73). La BNCC sugere “a inclusão de obras da tradição literária brasileira (…), assim como obras mais complexas da literatura contemporânea e das literaturas indígena, africana e latino-americana.” (BNCC, 2018, p. 492).

Por lo tanto, como defienden Clímaco y Ortega (2018), las literaturas hispánicas no deberían estar restrictas a las clases de español sino también formar parte del currículo de la asignatura Literatura.

Referencias:

BRASIL. Ministério da Educação. Secretaria da Educação Básica. Base nacional comum curricular. Brasília, DF, 2018.

CLÍMACO, A., ORTEGA, R. Literatura é arte: dimensão estética ocultada no ensino. Disponible en: http://docs.wixstatic.com/ugd/ff2fac_78d7f9c26ac04f7fb0ed1d517dc3e9f6.pdf

MEC/SEB. Orientações Curriculares para o Ensino Médio. Linguagens, códigos e suas tecnologias. Brasília: MEC, Secretaria de Educação Básica, 2006.

NASCIMENTO, M.; TROUCHE, A. Literatura y enseñanza. RJ: CCAA Editora, 2008.

SÁEZ, Begoña. Texto y literatura en la enseñanza de ELE. Disponible en: https://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/asele/pdf/21/21_0057.pdf