La preocupación primera de la Escuela es la atención al alumno relativamente al proceso y a los resultados de la construcción del conocimiento y en ello se basan los fundamentos de la organización curricular (temas, métodos, recursos, evaluación…). Sin embargo, a la par de toda esa coyuntura, cabe preguntar sobre la construcción de memorias en el ámbito escolar. ¿Qué cosas, situaciones o propuestas han permanecido en el repositorio individual del estudiante como adquisiciones efectivas y balizadoras para su vida? El conjunto de recuerdos forma y conforma el aprecio o la aversión hacia el proceso de aprendizaje. Memorias positivas actúan en el sentido de impulsar los esfuerzos, abriendo paso a ideas innovadoras. Es este el caso da la muestra de “cine” hecha por algunos alumnos del segundo curso de Enseñanza Media de mi escuela. Para las clases de Portugués, los alumnos habían preparado nuevas versiones de “doblajes” para fragmentos de películas y anuncios publicitarios en los que el discurso original se había alterado por completo, dando lugar a otro completamente diferente. De este modo, las partes elegidas por ellos tuvieron su audio recreado, con voces y propósitos nuevos. Como el resultado fue fantástico en términos de colaboración, investigación y empeño por parte de todos los abarcados en la actividad, los profesores de idiomas vieron en ello una oportunidad de aprovechar la idea para sus clases. De este modo, partiendo de escenas de telenovelas o de reportajes exhibidos en las redes abiertas de televisión brasileñas, los alumnos han hecho lo mismo, pero en Inglés o Español, respetando el propósito original de la actividad: crear discursos nuevos. Con el auxilio del profesor de Informática, las nuevas bandas sonoras compuestas por los alumnos fueron insertadas en los trozos elegidos y exhibidas en un evento que ganó proporciones que fueron más allá del simple ejercicio de producción oral: han cobrado un sentido de afecto para formar parte de una memoria afectiva de la Escuela.