En todos estos años como orientadora de lengua española discuto un tema que por veces parece interminable y por eso dedico este segundo texto para que podamos reflexionar sobre su importancia.

La planificación de las clases es vista por varios profesores como tan solo una burocracia a cumplir en el centro educativo donde trabajan y, siendo así, se deja atrás su verdadera esencia que es enlazar la teoría con la práctica pedagógica.

Poder utilizar los contenidos de la forma más conveniente posible para el aprendizaje de nuestros alumnos implica secuenciar y segmentar el contenido de forma coherente y funcional, lo que repercute de manera directa en una asimilación de las lecciones de modo íntegro por nuestros alumnos.

Tener claro el público con el que se trabaja y las condiciones de trabajo es el primer paso pero creo que el mayor problema está en planear sin tener claros los objetivos de los contenidos. Es imposible pensar en una enseñanza sin objetivos, tanto generales como específicos. Decir que se va a enseñar el Presente de Indicativo para que el alumno aprenda a utilizarlo de manera adecuada, refleja que aquel profesor se olvidó de que su alumno, así como cualquier ser humano, utiliza el lenguaje para actuar en el contexto social, ya que lengua y lenguaje son considerados como formas de acción social. Siendo así, la enseñanza del Presente de Indicativo debe servir, como mínimo, para hablar de acciones habituales, acciones que ocurren en el momento del habla y no para completar espacios que dependen únicamente del pronombre que las antecedan.

Otro gran problema es el tiempo. Parece que planear ocupa y desperdicia tiempo, y por eso es común encontrar un plano que dice lo mínimo sobre la metodología y las actividades propuestas para que el aprendizaje sea efectivo. Escribir las actividades de un plan de clase diciendo que la metodología utilizada será la exposición de un cuadro gramatical, o completar  una tabla de verbos con los alumnos y realizar ejercicios propuestos por el libro, no es suficiente. ¿De dónde van a salir los ejemplos del cuadro gramatical? ¿Serán frases extraídas de la nada? Claro, si pensamos en la lengua como algo estático, realmente podemos hacerlo así, fácil y simple. Pero, ¿y nuestros alumnos?, ¿alcanzarán la comprensión de aquel contenido tan solo con ejercicios?, ¿sabrán utilizar lo que aprendieron tan solo observando un cuadro gramatical?

La planificación puede y debe llevarnos tiempo, pues es al hacerla que pensamos en la mejor manera de exponer el contenido y las diferentes actividades que nos ayudarán a garantizar su asimilación. Leer y analizar previamente cada ejercicio propuesto por el libro y decidir si es el más adecuado lleva tiempo, pero nos trae la satisfacción de una clase sin sobresaltos y dudas que pueden traspasar el saber hacer (o no) aquella actividad. A veces, una sola palabra puede abrir camino a una discusión cultural que, si el profesor no se preparó anteriormente, resulta en la sencillez de la clase de lectura y ejercicios con una sola respuesta escrita en el encerado.

Reconozco que el éxito del aprendizaje de nuestros alumnos depende de muchas otras cosas que se unen a la planificación. Esta  tampoco puede dejar de ser vista como una guía de apoyo, visto que es lo que se quiere hacer en teoría y que todo eso puede sufrir cambios debido a circunstancias especiales. Sin embargo, es ineludible recalcar la necesidad de ver que la planificación apropiada implica que el docente analice anteriormente de forma detallada cada contenido y actividad, utilice diferentes herramientas y metodologías para ampliar su propio conocimiento y certificarse de que los contenidos lleguen de mejor manera y sean verdaderamente asumidos por sus alumnos.