En nuestro artículo anterior presenté parte de una propuesta de actividad con la película chilena “Machuca” y algunas claves de un trabajo con la gramática de forma integrada y, a la vez, como elemento de reflexión de los aspectos socio-históricos.

Termino esta misma secuencia con este artículo, presentando las posibilidades de trabajo de comprensión oral y la integración de temas culturales.

Obviamente, son variadas las posibilidades, pero daré dos ejemplos que utilicé con mis alumnos del grupo Aprenda español por medio del Cine latinoamericano de COGEAE, PUCSP, para el desarrollo de la comprensión oral.

Como expliqué en el artículo del mes de abril de este blog, en el que traté de la elección de los temas y films,  es importante que el profesor conozca bien las películas que utilizará y sepa qué aspectos quiere exactamente desarrollar. Para la producción de las actividades auditivas elegí dos escenas.

La primera se refiere a la presentación del personaje Pedro Machuca, uno de los protagonistas. En ella también nos situamos en el espíritu de la época en Chile: la búsqueda por una sociedad que integrara a pobres y ricos y diera oportunidades iguales a todos. A la vez, ese intento de junción democrática no sucedería, como veríamos desde el inicio, de forma pacífica.

Así, la escena muestra la llegada de nuevos alumnos que, a causa de un proyecto de inclusión, ingresarían con una beca a un espacio nuevo y desconocido, el colegio para niños St. Patrick, tradicionalmente frecuentado por la élite chilena. Father Mac Enroe los presenta en ese día. El choque inicial se nota. Los niños van vestidos de forma humilde, desconfiados del ambiente. El religioso les pregunta a los alumnos veteranos si no conocen a los nuevos compañeros, uno de ellos alza la mano y dice: “Es el hijo de la señora que lava la ropa en mi casa”. Se conocen, pero cada cual pertenece a un mundo distinto. Las diferencias son evidentes. Así, father Mac Enroe establece que los chicos se mezclen. En esta escena conocemos al protagonista, Machuca. El religioso empieza justamente por él y le pregunta: “Usted, ¿cómo se llama?”. Con voz que apenas se podía oír, dice: “Pedro Machuca“. Y father Mac Enroe le dice: “No escucho, más fuerte!”. Y el niño tímidamente repite, hasta que, la tercera vez, a razón de la insistencia del cura, finalmente grita: “¡PEDRO MACHUCA!”. La escena deja un mensaje en la voz de Mac Enroe: “Hay que hacerse oír, Machuca…”.

Tras haber realizado la transcripción de la escena, recorté partes del texto y monté una actividad de escucha del audio para que los alumnos llenaran los huecos.  Tras oírla tres veces, pudimos discutir la escena avanzando con los alumnos hacia los sentidos que estaban más allá de las palabras: el tono de voz de Machuca al principio y al final, las miradas de los chicos veteranos, la vergüenza o timidez de los nuevos escondida en las miradas bajas y los brazos cruzados frente al pecho. En ese sentido, la actividad de escucha alcanzaba otros aspectos.

La segunda escena elegida fue la que ocurre en la capilla del colegio: la reunión de padres y director al final de la misa. Por medio de ese audio, pude trabajar los discursos de los padres más conservadores y los que apoyaban la inclusión de los niños de las comunidades pobres de la región en la escuela de sus hijos. A la vez, por medio del mismo audio pudimos trabajar la opinión de la madre de Gonzalo que pregunta: “¿Cuál es el sentido de mezclar las peras con las manzanas?” en contraste con la narración lenta y firme en la voz de la madre de Pedro Machuca, Juana, que cuenta sobre su infancia y como la historia era siempre la misma, “los culpables somos siempre los mismos”.

“Yo me vine a Santiago a los quince años porque no quería que mis hijos siempre fueran los culpables de todo. Pero veo que en la ciudad pasa lo mismo. Los culpables siempre somos los mismos. Eso es como tiene que ser. Y nadie los van a culpar a ustedes por seguir con esta historia. Yo me pregunto no más ¿cuándo se harán las cosas de otra manera? ¿Cuándo se van a atrever a hacer algo diferente?”

 

Para realizar la actividad de comprensión oral, una vez más, tomé la transcripción de algunas partes para que el alumno las ubicara y, al final, discutimos las expresiones y, en el caso del texto de Juana, los elementos de narración, los tiempos verbales utilizados para, al fin, plantear la discusión sobre los personajes: ¿cómo era la mamá de Gonzalo? ¿Y la de Pedro? ¿Cuáles eran las diferencias entre ambos discursos?

Hicimos otras atividades a lo largo de la secuencia, entre ellas la audición de la música de Victor Jara, “Te recuerdo Amanda”, trabajando um poco la historia de ese cantautor y el contexto de la época tras el golpe militar.

Creo haber, aunque de manera resumida, indicado algunas posibilidades de exploración de las películas en las clases de español. No es um modelo perfecto o cerrado, sin embargo, a través de esta experiencia pude encontrar resultados positivos, no solo en términos de desarrollo linguístico, sino también, y principalmente, discutiendo y ampliando la visión crítica de mis alumnos.