El profesor particular debe ser como un sastre. Valga la comparación para definir lo que diferencia las clases dadas por un profesor particular y los cursos colectivos de las academias de idiomas.

El primer paso es conversar con el alumno para identificar sus necesidades. Lo principal es que nos cuente por qué quiere o necesita estudiar español: para su trabajo, para ir a estudiar al extranjero, para un viaje de turismo, para hacer alguna investigación consultando fuentes en este idioma, con fines culturales, etc. A partir de esta información, podemos determinar qué destrezas el alumno va a usar en forma prioritaria.

Vamos a dedicarnos aquí al uso del idioma para trabajar. Podemos empezar por preguntarle cómo lo va a utilizar: en reuniones (presenciales o en video o teleconferencias), para leer informes o documentos, para entender mails y saber responderlos, para hacer presentaciones, etc. Así tendremos una noción de la importancia que cada destreza tendrá para el alumno: hoy en día, en materia de trabajo, por lo general, las destrezas más necesarias son la auditiva y la oral; atrás vienen la lectora y la escrita. Por lo tanto, será necesario durante el primer período del curso entrenarlo para darle una calidad de comprensión auditiva acorde al nivel de las exigencias de sus tareas. El hecho de entender lo que se le dice le dará seguridad aunque todavía no consiga expresarse al mismo nivel. Para ello, el uso del DVD es fundamental, debiendo nosotros elegir, de preferencia, los que presentan nativos de los países con los que tiene más contacto para que acostumbre el oído. Internet es una fuente riquísima que nos ayuda en esta tarea de selección. Aunque la práctica sea por teléfono o audioconferencia, en un primer momento, el DVD le permite al alumno asociar audición y visión para una mejor comprensión. Luego se introducen las grabaciones solo de audio.

Si el alumno mantiene un intercambio por mail, la prioridad es desarrollar la destreza lectora trayéndole textos de su área de trabajo para que tenga contacto con el vocabulario específico y, paralelamente, presentarle modelos de redacción de acuerdo con las funciones comunicativas que tenga que cumplir: pedir y dar información, establecer cronogramas, solicitar y anexar documentación, describir productos, hacer presupuestos, etc. En este punto, es muy útil que el alumno nos traiga modelos de los mails que recibe y debe responder. Estos nos van a mostrar la forma de tratamiento que se usa en la cultura de la empresa con los diferentes interlocutores internos y externos, así como enseñarle y darle ejemplos de uso de los tratamientos formal e informal.

Otros datos que pueden sernos muy útiles para definir los contenidos a darle al alumno son su cargo y la descripción de sus tareas, lo que nos permitirá prepararnos mejor en el área, aprender su vocabulario específico y conocer las costumbres comunicativas del medio en que se mueve, la forma y rutina de trabajo, etc.), todo ello, sin olvidarnos de las áreas que le interesan fuera del ámbito laboral y sus hobbies para que algunos textos o DVD que le traigamos sirvan también de distracción mientras aprende el idioma. Estos le darán, además, temas de conversación que podrá usar en almuerzos y cenas con invitados extranjeros en las que no se hable solamente de trabajo. Comentar los temas de actualidad en nuestro país que puedan ser de interés para los extranjeros y del país de estos puede darle también “temas” para sacar en ese tipo de situaciones.

Es interesante conocer la graduación del alumno, que no siempre coincide con el área en la que actúa, dónde estudió, si hizo cursos de posgraduación o especialización, en el país o en el extranjero. Otro aspecto importante es si ya hizo algún curso de español, cómo fue la experiencia, qué fue lo que más le gustó y lo que menos le gustó del curso, para guiarnos sobre el abordaje más adecuado al alumno (más o menos gramatical, comunicativo, lúdico, cultural etc.). Con ello, aprovecharemos su experiencia previa para repetirla en los aspectos positivos y evitar los negativos.

Por fin, averiguar qué otros idiomas sabe el alumno y qué nivel tiene en ellos nos ayudará a explicarle las interferencias que va a sufrir: seguramente, en las primeras clases surgirán palabras en inglés, francés, italiano, mucho antes que las del portugués, o sea que nuestras primeras puntadas como sastres servirán para coser el nuevo idioma a todo el universo lingüístico del alumno.