Esto no es una suposición o una bien armada teoría de la conspiración. Esto es lo que vemos en las políticas públicas educativas brasileñas de los últimos años.

¿Cómo puedo afirmarlo? Con la lectura de documentos oficiales en los que se registra, con destaque, la participación de algunas “fundaciones” en las decisiones sobre la educación pública. ¿Y quién mantiene estas “fundaciones”? Pues, grandes empresas privadas, alguna de las mayores del país y del mundo.

Podría citar muchos ejemplos de la injerencia de estas fundaciones privadas en políticas públicas (como en la dicha “reforma do ensino médio”, en la BNCC, etc.), pero voy a centrarme en un caso: los cambios en el Programa Nacional do Livro Didático – PNLD.

Desde 2002 hasta el 2017, la coordinación de la evaluación de los libros que se inscribían en el PNLD estaba en manos de las universidades públicas, de expertos en educación y en análisis de materiales didácticos. Yo misma coordiné tres procesos de lengua extranjera (español e inglés). Pero, al contrario de lo que circula por ahí, no solo docentes de las universidades trabajaban en las evaluaciones; en los procesos que coordiné había mitad de docentes universitarios, mitad de profesores de escuelas públicas. ¿Y ahora? El Decreto nº 9.099/2017 determina que el propio Ministerio de Educación pasa a controlar la evaluación y que entidades diversas indican los miembros de una nueva comisión técnica del PNLD, que coordinará el proceso. El decreto menciona algunas entidades públicas (o a ellas relacionadas) y “entidades da sociedade civil escolhidas pelo Ministério da Educação”. Estas entidades están en la Portaria MEC nº 1.321/2017. Algunas son muy importantes y representativas de la investigación y docencia en áreas del conocimiento, como ANPED, ANPAE y SBEnBio. Pero también están allí las fundaciones privadas…

¿Qué ha pasado después? La Portaria nº 113/2018 ha instituido la nueva comisión técnica del PNLD 2019. ¿Alguna sorpresa? Pues, nada distinto de lo que esperaba yo… Algunos no trabajan en universidades o en escuelas públicas, sino en… ¡fundaciones! En una búsqueda en Plataforma Lattes, veo que la mayoría nunca ha investigado o publicado sobre materiales didácticos y nunca ha actuado en ediciones anteriores del PNLD para entender lo complejo que es (bueno, que era y que debería seguir siendo) la evaluación.

No sé qué esperar. O lo sé, pero preferiría no saberlo…

Podrían preguntarme: ¿pero no es bueno que las empresas privadas estén interesadas en la educación? Contesto: lo que pasa hoy en Brasil fue lo que pasó en los EE.UU. en fines del siglo XX, como nos muestra el experto en currículo Michael Apple en textos como “A política do conhecimento oficial: faz sentido a ideia de um currículo nacional?”. En algunos fragmentos de este artículo, si borráramos “EE.UU.” y pusiéramos “Brasil”, podríamos jurar que se trata de un texto sobre los años 2014-2018 en nuestro país, no sobre los Estados Unidos en los 90. Todos los datos e investigaciones actuales muestran que la educación escolar pública en EE.UU. ha decaído mucho desde entonces.