Desafortunadamente, muchos profesores que enseñan lengua española en escuelas públicas tienen solamente una clase a la semana con cada grupo. La realidad a la que deben enfrentarse todos los días es la de “se vira nos trinta”, como se dice popularmente cuando alguien tiene que hacer algo complejo en poco tiempo. Por eso, resulta aún más difícil elegir el material didáctico adecuado y luego seleccionar las actividades para explotar en el aula, ya que el tiempo no alcanza para trabajar todas las unidades, proyectos y apéndices de los libros aprobados por el PNLD.

Cuando diseñamos nuestra colección Sentidos en lengua española, intentamos considerar esos desafíos y, si bien los contextos escolares son muy distintos en este inmenso país, creemos que la colección les permite al profesor y a los estudiantes trazar diferentes recorridos para enseñar/aprender los contenidos.  Así, si es inviable seguir la secuencia de las unidades o desarrollar satisfactoriamente las cuatro destrezas (leer, escuchar, escribir y hablar), por ejemplo, es posible seguir otros caminos. A continuación comentamos, a modo de ejemplo, algunas características de Sentidos que pueden ser puertas de acceso a otros recorridos por la colección:

– el apartado Entretextos – presenta textos cortos, de diferentes géneros discursivos, y propone cuestiones para fomentar la reflexión sobre el tema de la unidad;

– el apéndice El estilo del género, a continuación de cada unidad – propone cuestiones relacionadas con los géneros discursivos, enfocando aspectos lingüísticos (elementos gramaticales y vocabulario);

– los proyectos al final de las unidades impares en cada volumen – plantea la discusión sobre un tema, buscando involucrar a la comunidad escolar por medio de la producción, por ejemplo, de campaña social (unidad 3, volumen 1), presentación institucional (unidad 1, volumen 2), folleto educativo (unidad 3, volumen 3);

– el apéndice Entreculturas, al final de cada volumen – explota diferentes manifestaciones estéticas del mundo hispánico, especialmente las literarias, además de presentar cuestiones sobre las imágenes de las portadas de las unidades.

Esas son algunas de las posibilidades, pero el profesor, a partir de su experiencia y del perfil de sus grupos, puede optar por otras formas de trabajo con la colección.  Esperamos que la enseãnza/aprendizaje de español pueda ir mucho más allá de “se vira nos trinta”.