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Texto (nivel elemental A2-B2) publicado en el número 50 de “Punto y Coma”, la revista para mejorar tu español

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En 1967, muchos españoles descubrimos una preciosa melodía de música clásica gracias a un cantante francés llamado Richard Anthony. La canción se llamaba Aranjuez Mon Amour y tenía una bonita letra en francés. La paradoja de ese “descubrimiento” es que la canción se basaba en el segundo movimiento del Concierto de Aranjuez (1940), una obra de un músico español, Joaquín Rodrigo, sobre una ciudad española, Aranjuez. Esta ciudad, 42 km al sur de Madrid, junto al río Tajo, tiene un elegante palacio y cuidados jardines, y fue residencia de verano de los reyes de España, tanto de los Austrias como de los Borbones. El concierto se inspiró en la belleza de dichos jardines y es un canto a los sonidos y olores de la naturaleza.

El maestro Rodrigo utiliza el instrumento nacional para componer una delicada melodía neoclásica de inspiración folclórica española con rasgos andaluces/flamencos. El Concierto de Aranjuez representa el sueño de una España embrujadora, dulce y evocadora. El propio Rodrigo reconocía que el segundo movimiento tiene un especial aire melancólico influido por los sentimientos del compositor ante la pérdida de su primer hijo; pero también transmite el contraste de otro sentimiento más temperamental y apasionado.

La prestigiosa revista de música clásica Gramophone considera el Concierto de Aranjuez uno de los más populares de todos los tiempos. Esto se debe a la belleza de este segundo movimiento, Adagio, que ha sido adaptado a casi todos los instrumentos, incluyendo armónica, violín, piano, sintetizador; y a muy distintos estilos, como las versiones en jazz que hicieron Miles Davis, por un lado, y Chick Corea por otro. El segundo movimiento ha servido de inspiración para el pop y el rock, ha sido banda sonora de películas y fondo musical en acontecimientos deportivos.

Fue estrenado en Barcelona y Madrid en 1940, interpretado por el famoso guitarrista Regino Sainz de la Maza y la Orquesta Nacional de España. Posteriormente fue interpretado por destacados guitarristas como el español Narciso Yepes o el australiano John Williams, entre otros muchos. Es muy notable la versión para arpa que arregló el propio Rodrigo por encargo expreso de Nicanor Zabaleta que la incorporó a su repertorio. Por su intensidad y precisión rítmica destaca la interpretación y grabación que hizo Paco de Lucía en 1991, que el propio Rodrigo calificó como la más brillante que había escuchado nunca.

Por su calidad musical, por su difusión y superventas, el Concierto de Aranjuez, y en particular su segundo movimiento, es la melodía española más popular de todos los tiempos.

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