Hablar del futuro. Posiblemente no haya nada más vertiginoso y esperanzador que teorizar sobre el futuro, intentar explicarlo o, simplemente, enunciar algo que podrá ocurrir, o no, pasados unos minutos o unos años. El futuro lo es todo y no es nada, es inaprensible, se desvanece en el momento en que estamos a punto de tocarlo con la punta de los dedos, es incierto, inseguro y misterioso. Justamente por todo ello, el sistema de las lenguas con las que los humanos nos comunicamos parece crujir un poco a la hora de ofrecernos la herramienta más adecuada para hablar del futuro.

No en vano, por ejemplo, una de las mayores dificultades para quien aprende portugués es el uso correcto del futuro de subjuntivo, un recurso bastante sofisticado con el que la lengua española contaba también hasta el siglo XVIII aproximadamente, pero que hoy en día está en desuso. De hecho, solo se conserva en el lenguaje jurídico y algunos refranes (“Donde fueres, haz lo que vieres”). Y a pesar de que el paradigma verbal se ha ido simplificando a lo largo de la historia, nos quedan al menos el presente y el pretérito imperfecto de subjuntivo para expresar la probabilidad, posibilidad, incerteza… el futuro, en definitiva.

Así, el equivalente en español de una frase con futuro de subjuntivo como “Vocês podem entrar quando virem o Presidente”, es “… cuando vean al Presidente”, y “Não haverá paz enquanto ele ocupar a Presidência” se traduce por “… mientras ocupe…”. Es decir, formas verbales en presente para referir algo del futuro pero usadas en subjuntivo, el modo verbal que permite transmitir la idea de incerteza o inseguridad de toda acción que tendrá lugar en el futuro. Este uso del presente para referirse al futuro se da igualmente en inglés, aunque esta lengua ni siquiera puede contar con un modo subjuntivo para proporcionar ese matiz de posibilidad incierta. Y es curioso porque no es raro que los hispanohablantes que aprenden inglés hagan en esta lengua lo que no se hace en español, es decir, utilizar una forma verbal en futuro en estos casos, y algunos dicen *“Call me when you will finish”. Es como si, en efecto, sintiesen que algo no está bien si para hablar del futuro no se utiliza el futuro. Ya que en la época de Miguel de Cervantes aún estaban en plena vigencia en español formas como viniere, jurare o porfiare, ¿no será nostalgia por el futuro de subjuntivo perdido?