Hoy vamos a hablar un poco sobre un tema que todavía se discute bastante y que genera dudas en alumnos y profesores. ¿Qué es un curso instrumental? ¿Uno aprende mejor una lengua en un curso instrumental o es mejor ingresar a un curso de idiomas tradicional?

Antes de responder a esas preguntas, es necesario hacer un rápido recorrido histórico. La enseñanza de lenguas en principios del siglo XX estaba fundada en los modelos tradicionales de enseñanza del latín y del griego. Las traducciones de los textos y el estudio de las estructuras eran la base para su enseñanza. Las escuelas tradicionales utilizaban el método gramática-traducción, que en realidad sigue como práctica común en varias de nuestras escuelas de enseñanza básica hasta hoy. El modelo de enseñanza de idiomas era, así,  de base conductista,  y consideraba al alumno una tabula rasa, receptor pasivo de estructuras lingüísticas que debería incorporar por medio de la repetición. En los años 40, con la Segunda Guerra Mundial, surge también el método audiolingüe, que abandona la lectura y la traducción y pasa a priorizar la oralidad, una vez que tenía el objetivo de preparar a los soldados para el campo de batalla. La pronunciación correcta y la memorización de frases eran el foco, pero todavía se basaba en el paradigma de formación de hábitos, tal cual los métodos anteriores.

En los años setenta, por fin, surgía el enfoque comunicativo, ofreciendo nuevos rumbos a la enseñanza de idiomas. Diferentemente de las líneas anteriores de enseñanza de lenguas, el enfoque comunicativo encontraba soporte en la teoría del análisis del discurso y en las teorías psicológicas que proponían un cambio de paradigma, en el que el alumno era el centro del proceso de enseñanza. Dichas teorías, en conjunto con las demandas de un nuevo mundo en el que el tránsito comercial y académico crecían cada vez más, fueron la base para la creación de diversos enfoques metodológicos, además del comunicativo, que abrían espacio para considerar las necesidades específicas del alumno. En ese momento, la lengua elegida era el inglés y, por esa razón, nos referimos principalmente a las líneas de enseñanza de ese idioma. Así, cursos de Inglés Académico, Inglés para negocios e Inglés para Fines Específicos surgieron con gran fuerza.

En Brasil, en los años 70, los profesores de la PUC-SP crearon el “Brazil ESP project”, liderado por la profesora doctora María Antonieta Alba Celani. Al realizar el análisis de las necesidades de los alumnos brasileños, se identificó que estos necesitaban aprender el inglés especialmente para desarrollar la habilidad lectora, y se denominó a este tipo de curso como “Inglés Instrumental”, pues focalizaba el desarrollo de estrategias de lectura. A partir de ahí, los cursos instrumentales pasaron a identificarse como aquellos que desarrollaban solamente la comprensión lectora en el idioma extranjero, aunque el enfoque para fines específicos demostrara que las habilidades que podrían ser enseñadas dependían, justamente, de las necesidades del alumno.

En contraste con los cursos tradicionales basados en niveles de proficiencia denominados “generales”, los cursos instrumentales o para fines específicos buscan atender a la demanda inmediata del alumno para realizar sus funciones, sean profesionales o académicas, en un tiempo más corto y aprendiendo lo que de verdad necesita utilizar para desempeñarse bien. La máxima de esa teoría viene en la voz de Hutchinson y Waters (1987, p. 8): “Dime para qué necesitas inglés y yo te diré qué inglés necesitas” [1](traducción mía).

Así, lo primero es entender que, aunque hoy día se hayan separado las denominaciones “instrumental” de “fines específicos” a razón de los años en que se entendían como cosas distintas, su origen es el mismo. Otro mito a derribar es que lo que uno aprende en un curso para fines específicos no es lengua diferente o menor frente a cursos generales sino que suelen ser dirigidos exclusivamente a las necesidades de los alumnos y no a atender a contenidos establecidos a priori para cada nivel.

Como pude discutir en artículos anteriores, hoy, los que trabajamos e investigamos en el ámbito de la lingüística aplicada y de enseñanza para fines específicos, buscamos establecer cuáles son los géneros del discurso, las funciones que debemos enseñar a cada sector profesional. Seguramente, no podemos decir que lo que el profesional que ha aprendido un idioma para fines específicos utiliza sea lengua menor, incluso porque en ese proceso de aprendizaje se incorporan las reflexiones sobre aspectos socioculturales importantes para entender el idioma como socio-históricamente situado, algo que es inherente a los cursos de fines específicos.

 

Referencias bibliográficas

HUTCHINSON, T. & WATERS, A.  English for Specific Purpouses: a Learning- Centred Approach. Cambridge University Press. 1987.

[1] “Tell me what you need English for and I will tell you what English you need.