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Los orígenes bolivianos de Copacabana

Los orígenes bolivianos de Copacabana

Vista aérea de la famosa Playa de Copacabana, en Río de Janeiro, Brasil.

El 2 de mayo de 2026, Shakira reunió a aproximadamente 2 millones de personas en la playa de Copacabana (Río de Janeiro, Brasil) para un concierto inolvidable, lleno de clásicos y canciones más recientes.

Podría hablar de muchísimas cosas sobre ese recital, pero este texto no trata sobre Shakira. Trata, en realidad, de algo que fue hablado antes de que empezara el espectáculo. Mientras entretenía al público durante la transmisión televisiva, el carnavalesco Milton Cunha comentó que Nuestra Señora de Copacabana es una santa boliviana.

Creo que muy poca gente sabe que el nombre Copacabana, hoy asociado casi automáticamente con la playa más icónica de Río de Janeiro, nació en realidad en las alturas andinas de Bolivia. Antes de convertirse en símbolo internacional de Brasil, Copacabana era una pequeña localidad ubicada a orillas del Lago Titicaca, uno de los lugares más importantes del mundo andino. Allí surgió la devoción a la Virgen de Copacabana, una imagen con rasgos indígenas que atravesó fronteras, sobrevivió a los siglos y terminó convirtiéndose no solo en la patrona de Bolivia, sino también en el origen del nombre de uno de los barrios más famosos del planeta.

La historia empieza en el siglo XVI, en la actual Bolivia. En la península de Copacabana, cerca del Titicaca, convivían comunidades indígenas aymaras y quechuas convertidas al cristianismo, aunque todavía profundamente ligadas a sus creencias ancestrales. En ese contexto apareció la figura de Francisco Tito Yupanqui, descendiente de los incas, que decidió esculpir una imagen de la Virgen María inspirada en las formas y características del mundo andino.

La escultura, realizada alrededor de 1583, tenía características muy distintas a las representaciones europeas tradicionales: el rostro moreno, los rasgos indígenas y la forma triangular del manto (que recuerda tanto a una montaña andina como a la silueta de la Pachamama) hacían que la imagen resultara cercana para las poblaciones locales. Muy rápidamente empezó a ser venerada por los habitantes de la región.

Con el tiempo, la imagen adquirió fama de milagrosa y transformó a Copacabana en uno de los grandes centros de peregrinación religiosa de América del Sur. La Virgen fue proclamada patrona de Bolivia y el santuario levantado en su honor se convirtió en un punto fundamental de la religiosidad andina. Hasta hoy, la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana recibe miles de fieles de Bolivia y del sur del Perú, especialmente durante las festividades religiosas, donde se mezclan procesiones católicas con música, danzas y rituales tradicionales andinos.

Pero ¿cómo llegó Nuestra Señora de Copacabana a Brasil?

Durante los siglos XVII y XVIII, comerciantes y navegantes que circulaban entre el Virreinato del Perú y el puerto de Río de Janeiro trajeron una réplica de la Virgen de Copacabana. En aquella época, la actual playa de Copacabana se llamaba Sacopenapã, una palabra de origen tupí vinculada a las aves que habitaban la región. Según la versión más difundida de la historia, comerciantes andinos construyeron allí una pequeña capilla dedicada a Nuestra Señora de Copacabana, frente al mar.

Esa pequeña iglesia terminó transformando por completo la identidad local. Poco a poco, el nombre de la Virgen pasó a designar primero la capilla, después la playa y finalmente el barrio entero. Es decir: el célebre nombre Copacabana no nació en Río de Janeiro, sino que fue llevado desde Bolivia a través de la devoción religiosa.

Con el crecimiento urbano de Río de Janeiro a fines del siglo XIX y comienzos del XX, el barrio se modernizó rápidamente. La apertura de los túneles*, la llegada de tranvías y la valorización de las playas transformaron una localidad antes aislada en uno de los espacios más sofisticados y famosos de la ciudad. La vieja capilla original desapareció con las reformas urbanas y la imagen de la Virgen fue trasladada hacia un altar dentro del Forte de Copacabana. Pese a todo eso, muchos habitantes del barrio desconocen el origen andino de su historia.

Hoy, la ciudad boliviana de Copacabana mantiene celebraciones profundamente marcadas por tradiciones indígenas y populares. Las fiestas religiosas reúnen música andina, danzas tradicionales y rituales heredados tanto del cristianismo colonial como de las antiguas culturas del Titicaca. La devoción a la Virgen sigue siendo uno de los símbolos más fuertes de la identidad boliviana contemporánea.

Mientras tanto, en Brasil, el nombre Copacabana adquirió nuevos significados. Ya no remite solamente a la Virgen boliviana sino evoca música, los fuegos artificiales de Año Nuevo, los recitales multitudinarios y la imagen internacional de Río de Janeiro. Sin embargo, detrás de toda esa fama turística permanece escondida una antigua conexión andina.

En el texto Chorar já não basta, publicado días antes del concierto, Shakira escribió: “Si el planeta Tierra tuviera un altar capaz de hablar por sí solo, ese altar sería Copacabana”. Y me resulta fascinante pensar que, de algún modo, realmente ya hubo un altar allí, que le dio nombre a la playa y que remite directamente al mundo andino. Cada vez que alguien menciona Copacabana, está pronunciando un nombre que viajó desde las orillas del Titicaca hasta el Atlántico brasileño.

La historia de Copacabana demuestra cómo América Latina siempre estuvo conectada por rutas culturales, religiosas y comerciales mucho antes de las fronteras modernas. Y también muestra algo todavía más increíble: que un escultor indígena boliviano del siglo XVI, probablemente sin imaginarlo, terminó nombrando a una de las playas más famosas del mundo.

* La construcción de túneles fue fundamental para transformar Copacabana en el barrio famoso que conocemos hoy porque hasta fines del siglo XIX la región estaba relativamente aislada del centro de la ciudad por morros. Antes de los túneles, el acceso era difícil y solo existían caminos estrechos, senderos o rutas marítimas. Eso hacía que la zona estuviera poco poblada y fuera vista como un lugar lejano.

Fuentes:

https://oglobo.globo.com/opiniao/artigos/coluna/2026/04/chorar-ja-nao-basta.ghtml

https://misionerosdigitales.com/advocaciones-marianas/nuestra-senora-de-copacabana-patrona-de-bolivia/

https://copacabana.com/historia-de-copacabana

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Raquel Ortega

Profesora de Literaturas Hispánicas en la Universidade Estadual de Santa Cruz (UESC), vinculada al Programa de Posgrado en Letras: Linguagens e Representações (PPGL) y al Mestrado Profissional em Letras (PROFLETRAS). Doctora en Estudios Literarios Neolatinos (UFRJ). Fundadora del Club De La Mancha - club de lectura en español. Líder del grupo de investigación GPLITHIS (CNPq). Desarrolla actividades docentes y coordina proyectos de investigación y extensión sobre literaturas hispánicas y formación de profesores. rsortega@uesc.br

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